‘Gas violeta’, el spray antiviolación casero que pretende acabar con el acoso sexual en México

El "gas violeta" busca proteger a las mujeres de sus agresores en un país donde hay diez muertas al día

México tiene una de las tasas de violencia de género más altas del mundo y uno de los pimientos (chiles) más picantes que existen: el habanero. Un grupo de estudiantes de Mérida (una ciudad al sur del país) ha sabido unir la necesidad con la oportunidad y ha creado el "gas violeta", un spray antiviolación a base de habanero y cebolla para proteger a las mujeres de sus agresores con una sustancia que ciega pero no lesiona. Quien haya cortado una cebolla sabrá lo que es llorar y quien haya probado el auténtico picante mexicano sabrá que meterse un dedo en el ojo después de tocar un chile es conocer el sufrimiento. Pero la situación lo merece.

"La violencia es algo que se debe tratar (...) no se va a resolver de la noche en la mañana, pero con el tiempo sí podrían disminuir las estadísticas que hay actualmente", dijo a la agencia Efe Ana Karen Hernández, una de las impulsoras del proyecto, impulsado por estudiantes Contabilidad y Administración de la Universidad Autónoma de Yucatán que fue muy consciente desde el principio de que el invento tendría éxito.

El spray provoca ardor en lo ojos y en la cara durante 15 minutos, los suficientes para dejar al acosador fuera de juego, el suficiente para que la víctima pueda huir y pedir ayuda explica Efe. El producto lo tienen todo para triunfar: se envasa en frascos del tamaño de un pintalabios, es asequible (sus ingredientes están al alcance de todo el mundo) y es 100% natural. Ahora el equipo fundador busca patrocinadores para comercializar el "gas violeta". El siguiente paso es patentar la marca y la idea después es llegar a venderlo a todo el país. 

Cada vez hay más iniciativas ciudadanas para proteger a las mujeres de sus agresores en el país. Una de las últimas ha sido la creación de varios hashtag que citan el #Metoo, movimiento para denunciar el acoso a las mujeres en todo el mundo, y etiquetan a hombres de varias profesiones como escritores y periodistas. Las mujeres pueden contar sus historias y citar al supuesto agresor pero mantener el anonimato. Un sistema polémico que ha puesto en la mira a muchos hombres, pero útil en un país donde muchas denuncias por agresión acaban archivadas y los acusados, absueltos. 

Cualquier iniciativa ciudadana que haga ruido sobre la violencia machista servirá para normalizar la lucha, en especial, si son inofensivas y para defender a las mujeres antes de que se produzca la agresión, como es el caso del "gas violeta". Ante la falta de un sistema político y jurídico que proteja a las mujeres, buena es la creatividad que encuentre soluciones, aunque temporales, para frenar el número de muertas.