La FIFA quiere que las cámaras del Mundial dejen de enfocar a mujeres atractivas

El machismo está siendo el problema social número uno del Mundial de Rusia por encima del racismo y la homofobia

El partido está en juego. Las cámaras que retransmiten el Mundial de Rusia no le quitan ojo a la pelota ni un solo de segundo. De aquí para allá, de allá para acá. Hasta que el balón sale del campo. Entonces el espectador, con total seguridad, verá una de estas dos cosas a través de su televisión: la repetición de una jugada o, lamentablemente, el primer plano de alguna aficionada que encaja a la perfección en los cánones de belleza. Una práctica sexista que la FIFA pretende eliminar para combatir el enorme machismo que supura este Mundial.

En concreto, y según ha revelado The Hollywood Reporter, el máximo organismo del fútbol en el mundo ha enviado un mensaje a todos los medios que cubren la Copa Mundial para pedirles que dejen de enfocar solo a las aficionadas guapas que hay en las gradas de los estadios. Una medida necesaria pero blandita para acabar con dinámicas tan arraigadas. Por eso Feferico Addiechi, jefe de diversidad de la FIFA, ha declarado que aunque no actúan de forma "proactiva" en este momento, "tomará medidas contra las cosas que están mal".

Este movimiento representa un paso más de la FIFA en la lucha contra el sexismo imperante en este Mundial. Según datos de la Fare Network, la organización que combate cualquier tipo de desigualdad en el fútbol, el machismo está siendo la lacra predominante de este torneo, por encima del racismo y la homofobia. Lo hemos podido comprobar en las retransmisiones de los partidos con comentarios sexistas de los narradores y, muy especialmente, en retransmisiones en directo desde la calle, donde muchas reporteras han sido acosadas sexualmente.

Por suerte, algunos de estos aficionados retrógrados —muchos menos de los que deberían— han sido identificados y penalizados por las autoridades rusas y la organización del Mundial. Ya sea quitándoles el carné de fan que permite la entrada a los estadios rusos o siendo directamente expulsados del país. Quizá el fútbol siempre haya sido tan machista. Quizá lo haya sido incluso más que ahora. Pero 2018 es el año del #MeToo, el año de la consagración del feminismo, y ya nadie está dispuesto a tolerar conductas que están de más en nuestra sociedad.