Egipto condena a 5 jóvenes influencers por sus vídeos “inmorales”

Grupos en defensa de los derechos humanos perciben estos castigos como un modo de controlar los cuerpos y comportamiento de las mujeres 

¿Te imaginas que subes a las redes una foto en bikini o besándote con tu pareja y te mandan a prisión? Es una posibilidad tan loca que parece sacada de una distopía, de esas en las que los gobiernos mundiales ya han logrado controlar hasta nuestros momentos íntimos en el baño. Pero no es ninguna fantasía y el escenario es Egipto. El país que ha condenado a cinco jóvenes influencers a duras penas de prisión por atacar los valores familiares, tráfico de personas e incitar a la prostitución a través de su actividad en las redes, y los casos que más han llamado la atención por su dureza son los de las tiktokers Haneen Hossam, de 20 años, y Mowada Al-Adham, de 23, condenadas a 10 y 6 años de cárcel, respectivamente, y a una multa de más de 10.000 euros, según han informado medios locales.

Sí, se trata de un castigo súper severo cuando, por ejemplo, la cuenta de Instagram de Al-Adham está llena de fotos suyas, con sus amigas o descubriendo paisajes como, en general, haría cualquier veinteañera. Pero, ¿por qué puede Egipto sancionar de esta manera? La respuesta es una ley bastante chapada a la antigua aprobada en 2018, que contempla penas de cárcel por contenidos digitales que ataquen a la “moral pública” y a los “valores familiares”, aunque no define exactamente de qué tipo de material se trata. Vaya, que no se sabe si lo que puede a una privar de libertad son fotos playeras enseñando las caderas o vídeos de fiestas llenas de buenas y malas decisiones, como comerse un kebab para desayunar.

Es por eso que grupos en defensa de los derechos humanos han interpretado esta persecución como una forma de cortar las alas al uso de internet y de controlar los cuerpos y comportamiento de las mujeres para que no puedan ser como les dé la gana ser. “La sentencia contra Mowada y Haneen pretende ser un mensaje a todas las mujeres y jóvenes para que teman un duro castigo si creen que son libres de expresarse en internet en esas aplicaciones”, señaló a El País Mohamed Lotfi, el director de la Comisión Egipcia para los Derechos y Libertades al denunciar una posibilidad que también ha sido condenada por movimientos feministas.

Como indicó al mismo medio Mozn Hassan, fundadora de la organización Nazra para Estudios Feministas: “Como feministas, llevamos años alertando de que parece que el sistema quiera que las mujeres se vean de una determinada manera, por lo que, cualquiera que no esté dentro de ese modelo, es acusada”. O, lo que es lo mismo, no entrar en los cánones tradiciones que van de someterse y aceptar todo lo que dice el patriarcado, puede traducirse en una rebelión capaz de convertir cualquier vida en pesadilla.

Y lo de comparar la realidad de jóvenes como Hossam o Al-Adham con una pesadilla no es simple literatura, también responde a la realidad si tenemos en cuenta lo difícil que es el día a día de las cárceles en Egipto. Así lo alertaba un informe de principios de 2021 de Amnistía Internacional, señalando que las presas y los presos del país viven en condiciones crueles e inhumanas que hasta les privan de atención médica o “comida adecuada”. Dicho esto, solo podemos esperar que las jóvenes tiktokers despierten lo más pronto posible de su mal sueño y que no haya otras que corran la misma mala suerte por, al final, ser ellas mismas en las redes.