Quién Eres Tú Para Decirme Cómo Tengo Que Ser Feminista

Empecemos con tres ejemplos. La todopoderosa Taylor Swift se llevó hace unos meses una reprimenda de la intelectual e icono feminista Camille Paglia por lo que ella consideraba una forma superficial de defender sus principios, “a golpe de selfie con sus amigas”. Kate Winslet criticó indirectamente a Jennifer Lawrence por poner sobre la mesa el tema de la igualdad de salarios entre hombres y mujeres. La cantante Annie Lennox aseguró que la bandera feminista de colegas como Beyoncé se ha convertido en un arma comercial para relanzar sus carreras.

Ante este panorama, yo me pregunto ¿qué es el feminismo? ¿Quién tiene el poder para decidir lo que es feminista y lo que no? ¿Y por qué hay tantas que puntúan desde un altar los modos de defender la igualdad? Cada vez que una tía alza la voz por los derechos de las mujeres parece que tiene que salir otra para decir que son principios de mentira. O peor aún, criticarla por sacar esos temas tan incómodos a la palestra. Por favor, creo que ya tenemos bastante con convencer a un mundo entero en pleno siglo XXI de que somos igual de capaces que alguien con pene.

En serio, si hay un consejo mundial dedicado a conceder carnés de feministas, que me lo digan y me pongo a la cola. No entiendo por qué tenemos que criticarnos las unas a las otras para ganarnos la medalla de la mejor defensora de los derechos de las mujeres. Creo que las únicas que merecen una mezcla entre reproche y manos a la cabeza son esas que dicen eso de: “No soy feminista porque no me parece que la mujer tenga que estar por encima del hombre ni que haya que atacarles a ellos para defendernos”. A todas ellas sí les digo: bonitas, no habéis entendido nada. Os dejo aquí la definición de la RAE, por si os sirve para empezar a comprender.

Yo soy feminista. De las que les molesta que le miren a las tetas si se le ocurre ponerse escote, les indigna que una tía se arrastre por un tío y le cabrea que el tacón sea una convención social impuesta. Pero si a una mujer le encanta que le radiografíen los pechos, Beyoncé se marca un discazo de desamor por unos cuernos para acabar perdonando al traidor y hay alguna que podría montar un museo del tacón de tantos que tiene, no se me ocurre decir que esas tías son menos feministas que yo. Por un solo motivo: el feminismo también es libertad y cada una lo vive como quiere. Ojo, siempre y cuando se tenga claro lo que pretende este movimiento: que hombres y mujeres somos iguales, que no podemos tolerar ni un mínimo de discriminación, ni soportar actitudes machistas/paternalistas.

He sentido algunas miradas condescendientes por parte de las puristas defensoras del 'verdadero' feminismo por depilarme o llevar maquillaje. Podía hasta leer sus mentes: “Pobrecita, víctima de las convenciones machistas”. ¿Pero por qué esta actitud? Si tú decides ir por la vida a cara lavada y dejar que los pelos proliferen a su antojo en tu axila, me parece maravilloso. Pero ¿quién eres tú para establecer las reglas de la lucha por la igualdad?

Crédito de la imagen: Eylul-Aslan