Todos somos culpables de la violación de Carlota

La culpa no es solo de los violadores es también de todos aquellos que pudiendo evitarlo, se callan

Carlota fue violada en noviembre de 2017 en el programa de televisión Gran Hermano mientras una cámara lo grababa todo. Nadie hizo nada. Al día siguiente se le enseñó el vídeo de la violación sin su consentimiento en el confesionario. No debe salir de aquí le dijeron. Más de 3 millones de espectadores vieron el programa del pasado jueves. Hoy se vuelve emitir y todas las personas que lo vean serán igual de culpables.

El 3 de noviembre de 2017 GH Revolution organizó una fiesta para los participantes del programa en aquel momento. Se les dio alcohol y a Carlota no le sentó bien. José María, su pareja dentro de la casa, la llevó a la habitación. El resto de compañeros lo vieron normal, iría a cuidarla y a descansar (lo que debería de hacer cualquier persona que ve a alguien que se encuentra mal). En esa habitación es donde ocurre la violación (presuntamente, ya que se está a la espera de juicio, aunque para mí no hay dudas) mientras las cámaras lo graban todo. Gran Hermano teniendo facilidades de poder pararlo o de irrumpir en la casa decide no hacer nada.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de Activista por Divulgación (@un.poco.de.activismo) el

Al día siguiente se cita a Carlota Prado en el confesionario donde se le muestran a ella sola y sin la ayuda de ningún profesional las imágenes grabadas de lo sucedido. Se puede ver en el vídeo a Carlota destrozada y rogando no ver más. Yo misma no he podido ver su vídeo sin que me sacudiera por todo el cuerpo un escalofrío. “Carlota, este tema, por José María y por ti, por el bien de ambos, no debe salir de aquí”. Hay que tener poca vergüenza para decirle eso a una mujer que acaba de ser violada. Esto se lo dice el Súper, una voz en off que la juzga y abandona. Nunca le dice te creo, ya es suficiente. Es violencia esa forma de comunicar. Poneos solo un instante en su situación.

Después de esto el programa decide expulsar a José María por una conducta intolerable. Por violador, pero eso no lo dicen, eso no importa. Tal vez lo único que les importe a los de Gran Hermano es que la violación fuese delante de sus cámaras porque, claro, ahora tienen que dar explicaciones y qué lío. A Gran Hermano, a las grandes empresas que hay detrás del programa y al sistema les da igual que nos violen, lo único que les importa es evitar llegar a la situación en la que tener que dar la cara. 

Todo esto se ha hecho viral recientemente pero fue en diciembre de 2017 cuando Carlota denunció lo ocurrido en una comisaría de Madrid. Ya se había hecho público anteriormente, pero eran muy pocas las personas que creían a Carlota. Ha tenido que salir el vídeo de cómo se lo muestran para que se haga eco. De nuevo, necesitamos un escándalo “de peso” para que nos crean, porque parece ser que nuestro testimonio les importa una mierda. Aun así hoy se vuelve a emitir el programa.

No hay un único responsable de un acto así. Obviamente, José María López es el máximo culpable de la violación pero, ¿y las personas que estaban detrás de esas cámaras observado lo que pasaba y optaron por no intervenir?, ¿y los espectadores que sabiendo lo ocurrido siguen viendo el programa?, ¿y las empresas que siguen pagando por los anuncios en Gran Hermano?, ¿no es también su responsabilidad? Claro que sí. Apoyar y ser partícipe de un programa que permite una violación e intenta silenciarla es ser cómplice de la misma.

Muchos de sus anunciantes han retirado ya su publicidad del programa. Tarde. Cada hora que pasa se unen más a la retirada masiva. Algunos recurren a sus principios: “desde L’Oréal Paris rechazamos cualquier tipo de agresión o violencia de género y por ello, de acuerdo a nuestros valores de marca, hemos decidido retirar nuestra publicidad del programa Gran Hermano VIP”. Otros por la presión social o por miedo a perder clientes. Lo importante es que el mensaje ha empezado a calar.

He leído durante esta semana muchos artículos que hablan sobre el tema, muchos apuntan hacia un boicot a Mediaset. La noticia sale en la mayoría de los telediarios. Mis abuelos lo comentan comiendo. Es tendencia en Twitter. La gente lo comparte es sus Stories. Parece que nos importa. En 2011, La Noria entrevistó a la madre de El Cuco, razón por la que fue cancelado el programa. Sinceramente, ojalá ocurra lo mismo con Gran Hermano. No me entra en la cabeza cómo alguien puede querer seguir viendo ese programa después de esto. ¿Qué más necesitamos?

Zeppelin, la productora de Gran Hermano comunica que revisará los protocolos y reforzará sus equipos "para afrontar posibles situaciones de vulneración de derechos". Que no hay nada que revisar, que no os enteráis, que se os acabó el chiringuito. Y llamadlo por su nombre: VIOLACIÓN.

“Nos gustaría resaltar que nunca se grabaron imágenes con la intención de ser emitidas” dicen. Tarde. Tal vez es eso, si se hubiera emitido la violación lo tendríamos más claro. O no. Porque como espectadores ya no nos conformamos. Queremos más. Más morbo, escenas más turbias, más violencia. Cuanto más desagradable es algo, más nos pegamos al televisor o a Twitter, siempre desde la comodidad de nuestro sofá. Me dan asco quienes siguen ahí pase lo que pase. NO. NO VOY A VOLVER A VER GRAN HERMANO. Basta ya. Basta de dar nuestros minutos de vida y nuestras visualizaciones a medios que no nos protegen, que no nos respetan y que nos violan. Porque la culpa no es solo de los violadores, es también de todos aquellos que pudiendo evitarlo se callan. Si hoy ves Gran Hermano, también serás cómplice.

#CarlotaNoEstásSola28N

Báilatelo sola, 2019