Casarte con tu violador: la práctica que se inició en Mesopotamia y que no ha desaparecido

Cuando pasa, es noticia mundial, pero tenemos que recordar que en algunas civilizaciones como la babilónica, era una norma estricta para castigar a las mujeres

Una niña de 11 años, obligada a casarse con el cura que la violó. Florida, Estados Unidos, 2017. Una adolescente de 13 años, obligada a casarse con su violador. Tánger, Marruecos, 2012. Una niña muere al ser violada por su esposo en la noche de bodas. Yemen, 2016. A veces, la violación no ha sido más que el principio de una larga pesadilla: la boda con tu propio violador. Esto, que ahora por suerte nos descoloca y nos indigna (por eso suele convertirse en noticia cuando pasa) no era solo una práctica habitual, sino una ley registrada en el código de Hammurabi, la norma fundamental que regía en Mesopotamia. Si el violador estaba casado, el padre de la víctima podía vengarse con la esposa del agresor.

No es cuestión de leer el pasado desde una óptica actual, sino más bien al contrario. Se trata de demostrar que ese tipo de estructuras sociales siguen perpetuándose en la mente de los hombres en algunos lugares o familias y esto es muy grave. En la antigua Mesopotamia, todo era cuestión de "pureza", como describe un artículo de El Español. Para que la mujer se mantuviera "limpia", su libertad sexual era restringida hasta niveles sádicos. Como ha pasado durante tantos siglos, primero pertenecían al padre y luego al marido. Obviamente, ella llegaba virgen al matrimonio, porque si no lo hacía, podía ser "devuelta", como cuando te compras una camiseta en Zara que no te acaba de quedar bien.

Si tenía la "mala suerte" de ser estéril, como su misión en la vida era darle descendencia al marido, también podía ser devuelta, o el esposo podía buscarse a otra que le diera hijos. Además, si no estaba satisfecho, podía divorciarse en cualquier momento. ¿Ella? Solo si podía demostrar que su marido desatendía la relación o la familia (lo que sea que esto signifique o como sea que se demuestre). Para compensar, si se separaba después de tener hijos, ella se quedaba con ellos, la dote y las propiedades. También tenía derecho a herencia tras la muerte de él, como un hijo más.

Adulterio

Por definición, el adulterio era, por supuesto, cosa de mujeres porque solo a ellas el matrimonio les restringía la libertad sexual. Esto, sin ir más lejos, era similar durante el Franquismo, cuando los hombres se podían divorciar si su mujer les era infiel (esto incluso lo autorizaba a pegarle), no viceversa. Para demostrar su inocencia, la mujer tenía que saltar al río con el argumento de que si era inocente, los dioses la salvarían. Cuando se conocía el amante de la mujer, se lanzaba a ambos al río (excepto si el esposo decidía perdonarlos y salvarlos a ambos).

Conocer la Historia nos hace más sabios, pero no solo en abstracto. Nos ayuda a ver la realidad con perspectiva y a ver qué errores llevamos siglos cometiendo. La palabra ‘patriarcado’ engloba la violencia sistemática que han sufrido las mujeres desde hace milenios, pero conocer los detalles de esta dominación y el alcance que han llegado a tener en algunas épocas es tan, tan importante para luchar por erradicar del todo la injusticia.