Beyoncé no es un ser de luz pero demonizarla tampoco te hace mejor a ti

Ivy Park (su línea de ropa) tiene mano de obra esclava, así que toca denunciarlo, ¿no? Pero, pregúntate: ¿estás señalando a todxs los que lo hacen, o solo a la mujer negra?

Beyoncé estrenó durante este verano Black is King, una película musical publicada en Disney+, que sirve como “acompañante visual” del álbum The Lion King: The Gift, es decir, es una especie de película-videoclips para las canciones de este disco, inspirado en el remake de El Rey León, en el que Beyoncé dio voz a Nala y a la banda sonora. Black is King, cuyo reparto está íntegramente compuesto por bailarines, cantantes y narradores negros, rápidamente se convirtió en un icono para personas afrodescendientes de todo el mundo, no solo porque daba visibilidad en una industria eminentemente blanca sino porque la trama, que gira en torno al autodescubrimiento y la identidad, embellecía los procesos mentales por los que tantos habían pasado.

Paralelamente a los aplausos, revivía una noticia que, desde su publicación en 2016, suele hacerse viral cada vez que Beyoncé hace algo, para ensombrecer sus méritos y recordar que no es un ser de luz: “Beyoncé, acusada de fabricar con mano de obra esclava su línea de ropa”. Esta vez se recuperó la noticia porque los vestuarios de Black is King, de clara influencia africana y tradiciones negras, estaban diseñados por la propia Beyoncé y su línea de ropa, Ivy Park. Twitter, Instagram y todas las redes sociales se inundaron con una ilustración de 2016 en la que Beyoncé, gritando Who run the world? (el estribillo de su famosa “canción feminista”) obliga a coser a latigazos a una trabajadora esclava de su línea de moda, siempre bajo acusaciones de “hipócrita” y “doble estándar”.

De nuevo, el mismo debate de siempre: Beyoncé es una hipócrita porque, mientras que reivindica el poder femenino y la negritud, va forzando a cientos de mujeres a la explotación laboral y las condiciones esclavistas para su propio beneficio. Pero, ¿es así? Como explica Carolina (@sugarkowalzcyk) en la revista Afroféminas, en el mundo capitalista la mayoría de compañías subcontratan en Asia para ahorrar costes (“explotar trabajadores en países ‘desarrollados’ es más caro que hacerlo en países ‘en vías de desarrollo’”, explica). La empresa de Beyoncé, Ivy Park, paga a sus trabajadoras 18.500 rupias, unos 250 dólares. Teniendo en cuenta que “un solo conjunto de Ivy Park cuesta entre 150 y 250 dólares […], podría costar el salario de un mes de la mujer que lo fabricó”. Por lo tanto, los medios lo plantearon como que tenía obra esclava trabajando para ella.

Pero, como recuerda la escritora, se debería hablar de “explotación laboral” o “pagar muy mal” más que “Beyoncé tiene esclavas”: el sueldo mínimo en Sri Lanka son 10.000 rupias. Beyoncé paga 8.000 por encima del mínimo. Y esa es una importante diferencia: “comparar la explotación laboral con la esclavitud es racista. Ignora la lucha que vivimos las personas negras durante y después de la esclavitud y la trivializa”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Por supuesto, esto no significa que lo que haga Beyoncé esté bien: es un ejemplo del capitalismo agresivo, este que busca beneficios del 1000% recortando en derechos. No obstante, no es esclavitud, aunque a los medios les guste acusar a una negra de ser esclavista, porque queda más efectivo y reduce la culpa de la esclavitud a los blancos: “mira cómo los negros, si pudieran, también hubieran tenido esclavos, no solo lo harían los blancos”.

Beyoncé es millonaria y, como tantos, ha amasado su fortuna de “forma inmoral”, como lo explica Carolina. Pero la gran mayoría de productos que consumes diariamente también se han creado así. Aún así, solo “cancelamos” a Beyoncé, no al panteón de hombres blancos que hacen tu ropa y tecnología, a pesar de que actúen igual. “Es muy triste ver a una de las pocas mujeres negras con posición en medios y que representa tanto para la comunidad, señalada por incurrir en el capitalismo salvaje en el que todos los capitalistas en posiciones de poder están participando. […] Las mujeres negras somos sujetas a un estándar imposible, un test de pureza moral que para los hombres blancos es opcional”, añade la activista y escritora. No solo le sucede a Beyoncé, es algo constante.

Cualquier mujer (especialmente si es negra), tiene que ser inmaculada, o sino serán canceladas ella y su obra, por muy necesaria que sea. Antes de emitir un juicio y decidir si cancelar a alguien pregúntate: ¿estoy señalando a todas las personas que hacen lo mismo, o solo a la mujer y negra? Porque si es lo segundo, este supuesto “wokismo” y denuncia dicen más de tu racismo, misoginia y dobles estándares que de tu conciencia social.