Tengo un amigo que trata mal a su pareja

Dos psicólogos te explican cómo abordar la situación para evitar que la violencia vaya a más.

Hace algunos años descubrí que me gustaba uno de mis mejores amigos. Cuando me di cuenta me entró el pánico. Básicamente porque sabía que, aunque era el mejor colega del universo, con las tías se comportaba como un capullo integral. Y, obviamente, conmigo no fue distinto. Meses después, hecha papilla emocional, aprendí una lección tan dolorosa como importante: una misma persona puede ser un amigo increíble y una pareja de mierda.

Desde entonces lo he comprobado en múltiples ocasiones. Solemos imaginar a los tíos que tratan mal a sus novias como seres repugnantes, oscuros y turbios. La clase de personas a las que jamás nos acercaríamos. El problema es que a veces es ese colega carismático con el que compartimos risas y cervezas desde pequeños quien está haciéndole la vida imposible a la chica con la que duerme cada noche. Al principio, cuando detectamos algo así en nuestro grupo de amigos, todos reaccionamos igual: negando lo evidente.“Tiene un pronto muy fuerte, pero es buen chaval”, decimos para aliviar nuestra mala conciencia. Un buen chaval que controla los WhatsApps de su novia, se enfada si ella sale de fiesta o la ningunea por sistema. Y que un día, delante de ti, se sobra tanto que no sabes cómo actuar.

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“Cuando alguien se atreve a determinadas conductas en público, nos da indicios de que está siendo mucho más violento en privado, porque normalmente si eso trasciende de la intimidad quiere decir que se ha cronificado”, me explica Rubén Sánchez, psicólogo especializado en violencia de género. Por eso, aunque nos han enseñado a no meternos en la vida íntima de los demás, y aunque a veces nos escudemos en que no es lo mismo tratar mal a alguien que maltratarle, debemos ser valientes y actuar. “Se empieza por las bromas, por los chistes sexistas, por comentarios sin importancia del tipo “eres una exagerada”, dice Rubén, "y eso es el caldo de cultivo de otro tipo de conductas mucho más graves. Debemos tener el coraje de posicionarnos y hablar con nuestro amigo. Se puede hacer desde el respeto y la preocupación”.

Intervenir sin atacar

Si estás leyendo esto mientras visualizas a algún colega en concreto, quizás estés arqueando una ceja y pensando 'a ver cómo coño se dice algo así sin ofender'. Porque no nos engañemos: quienes tratan como el orto a las personas que más dependen emocionalmente de ellos suelen tener un ego muy frágil y una autoestima más invisible que el máster de Pablo Casado. Pero abordar la situación no es imposible.

Según Bárbara Zorrilla, una psicóloga que lleva años trabajando con víctimas de la violencia machista, la clave está en “hablar con él en un entorno individual, íntimo y de confianza, donde no se sienta presionado ni juzgado. Se trata de señalar y criticar su mal comportamiento con la pareja, pero no a él en su totalidad”. Para ello, la experta recomienda “reforzar sus capacidades y recordarle alguna situación en la que haya resuelto algún tipo de conflicto de forma pacífica. Hay que transmitirle las ventajas que tiene comportarse así frente a las desventajas del maltrato, hacerle entender que si sigue con esa actitud se va a quedar sin novia, además del rechazo social”.

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Si eso no funcionara, otra opción es tirar de sabiduría popular y hacer una intervención grupal al estilo de ‘How I met your mother’. Tal y como sostiene Rubén Sánchez, “ir tres o cuatro amigos puede funcionar mejor. Ya no sirve la excusa de que es uno solo que a lo mejor está obsesionado con el feminismo. Si varias personas que te tienen estima y te conocen desde hace años te dicen que creen que tienes un problema con ese tema, es más eficaz”. No se trata de organizar una encerrona, sino de hacerle comprender que no es ni normal ni sano machacar a alguien a quien quieres y sobre quien ejerces una situación de poder.

La reeducación es posible

En cualquier caso, después de tener la conversación, sugiérele que vaya a terapia para afrontar su problema. Porque, al contrario de lo que piensa la mayoría de la gente, los maltratadores no son monstruos extraordinarios. Son personas a las que es posible reeducar. “El maltratador no nace, se hace”, explica Bárbara Zorrilla tras señalar que, muchas veces, los modelos de masculinidad tóxica que nos inculcan desde pequeños están en la base de las conductas violentas. “Si reciben el mensaje de que tienen que tener el control de la pareja y de que los tíos duros son los más atractivos, acaban imitando estos modelos”.

Por eso, es fundamental que utilices todas tus artes persuasivas para que tu amigo comprenda que no hace falta ir de tipo duro a lo C. Tangana para triunfar y ser querido. Que no pasa nada por ser sensible, que no hay mayor fortaleza que reconocer nuestras vulnerabilidades. Si ni por esas logras romper su coraza, solo te queda ponerle la canción ‘Pienso en tu mirá’ de Rosalía, para que entienda lo absurdo que es aferrarse a los celos patológicos y al miedo de que alguien salga sonriendo pa’ la calle y no vuelva más. Quizás así asimile que nadie es propiedad de nadie y que, al final, de tanto ir de machito, C. Tangana ha terminado 'llorando en la limo' mientras su ex novia Rosalía, liberada y poderosa, triunfa cantando contra ‘El mal querer’ desde la cúspide de las listas de éxitos. Que él elija dónde prefiere estar.