Más de 200 empleadas de Google harán huelga para protestar contra el acoso sexual

La filtración de cómo Google indemnizó con 90 millones de dólares a un alto ejecutivo de la empresa que había acosado sexualmente a otra empleada ha agotado la paciencia de las ingenieras de la compañía

Lo publicaba The New York Times el pasado jueves ante la estupefacción social: Google descubrió mediante una investigación interna realizada en 2014 que Andry Rubin, creador de Android, había coaccionado a un empleada para que mantuviera con él relaciones sexuales sin consentimiento, y la solución del gigante de internet fue despedirle con una indemnización de 90 millones de dólares para mantenerlo en secreto. Ahora, e indignadas por la forma de actuar de Google hacia el acoso sexual, más de 200 ingenieras de la compañía preparan una huelga como protesta contra el proteccionismo recibido por Rubin.

Así lo aseguran cuatro personas familiarizadas con la situación interna de Google en conversaciones con Buzzfeed. En concreto, cuentan cómo el equipo directivo de Google convocó a todos los empleados de la empresa para una conferencia digital donde explicar su proceder en el caso Rubin. Tras escucharles, las trabajadoras coincidieron en que las explicaciones eran insuficientes, meras excusas, y adoptaron una posición de resistencia #MeToo frente a este acoso sexual encubierto. Aunque aún no existe una convocatoria formal, las fuentes filtradoras revelan que la protesta ha sido fijada para este jueves.

“Personalmente estoy furiosa. Siento que hay un patrón de hombres poderosos que se escapan con un comportamiento horrible hacia las mujeres en Google. Y si no se salen con la suya, reciben una bofetada en la muñeca o son expulsados con un paracaídas dorado, como Andy Rubin. Son hombres en su mayoría quienes toman las decisiones sobre qué tipo de consecuencias aplicar o no aplicar”, ha manifestado una empleada de Google a BuzzFeed desde el anonimato para evitar represalias. Como ocurrió en Hollywood con Weinstein, el desenmascaramiento de un gigante de la industria como Rubin ha sido la gota que ha colmado el vaso.

Google, de momento, no se ha pronunciado sobre esta protesta que amenaza con situar a la compañía en el centro del debate del acoso sexual en el seno de las grandes tecnológicas del mundo. Aunque, eso sí, tras el escándalo de Rubin ha modificado su política de recursos humanos para que los altos ejecutivos tengan que reportar periódicamente sus relaciones con los trabajadores. La multinacional también se defiende con datos: afirma que ha despedido a 48 personas en los últimos dos años por acoso o abuso sexual. Pero Rubin le ha robado la credibilidad. Ahora es el turno de las mujeres de forzar un cambio que muchos se resisten a aceptar.