He visto lo último de 'Sex Education' y ahora sé por qué no van bien mis relaciones

Llevaba mucho tiempo esperando ver cómo se cerraban todos los interrogantes que la segunda temporada dejó y eso ha ocurrido pero han nacido otros nuevos

La exitosa segunda temporada de Sex Education ya superó la primera temporada estrenada en el año 2019 en Netflix. El suave humor, la abierta y variada temática y la profundidad de esta serie nos cautivó desde el primer instante. Solo basta con repetir esta fórmula para que todas las temporadas vayan bien y atrapen a lxs espectadorxs pero la serie no hace sino superarse a sí misma: abre nuevos hilos, trae a personajes nuevos y hace que los y las protagonistas de siempre maduren y evolucionen gracias a las experiencias que viven y a la lectura que hacen de las mismas. Muchas veces les toca caminar una senda solitaria pero, en la gran mayoría de las ocasiones, se apoyan unxs en otrxs para comprender las contradicciones y las confusiones en las que se encuentran. La última temporada de la serie, la tercera, estrenada el pasado 17 de septiembre nos ha vuelto a enamorar. Hasta el momento es, sin duda, la mejor.

Frentes abiertos

Desde siempre podríamos haber dicho que el protagonista de todo es Otis, hijo de Jean Milburn, una terapeuta sexual que, como es normal, ha puesto su semillita en la forma de pensar de su hijo y este, como si se tratara de un don monta junto a Maeve, una compi de clase de la que está in love, una consulta en su instituto. A dicha consulta empiezan a acudir todxs lxs estudiantes para resolver dudas y contratiempos que se les presentan cuando empiezan a experimentar con su sexualidad. Más o menos este podría ser el principal eje de la serie. Pero a partir de ahí todo empieza a crecer.

En el final de la segunda (no sigas leyendo si no la has visto) el triunfo del amor entre Otis y Maeve se ve obstaculizado por un nuevo personaje, Isaac, vecino de Maeve que también está enamorado de ella y que hace lo posible para sacar a Otis de en medio. Cuando llega la segunda temporada no es solamente este drama el que te afecta y el que la serie debe resolver, porque no se puede quedar solo en esto: cada personaje se desarrolla con amplitud, con sus propios dramas y problemas de esta etapa de la vida, en la que empiezas a convertirte en una persona adulta y vas dejando, poco a poco y si lo consigues, la adolescencia de lado.

Sexualidad

La exploración de la sexualidad, la posibilidad de hablar de ello y el trato que la serie hace sobre el tema es, en todo momento, sublime. La presenta como lo que es: un aspecto inherente a las personas y a cómo se desarrollará su vida, sus relaciones con lxs demás y consigo mismas. Esta es una de las partes más interesantes de la serie ya que la exploración de la sexualidad se hace desde una perspectiva natural, profunda, sin tabúes, habla de género, de orientación sexual y lo muestra todo sin culpabilidad y sin ese nerviosismo tenso que existe cada vez que se habla de ello. Aunque claro, no es oro todo lo que reluce y esto nada tiene que ver con la lectura que hacemos nosotrxs sobre el tema, la serie se pone sus propios obstáculos.

Uno de esos obstáculos es un personaje nuevo: Hope, la nueva directora del instituto Moordale, interpretado por la grandiosa Jemima Kirke. Hope Haddon aparece como la salvadora del instituto y de su reputación, parece tan ‘buen rollo’ que empiezas a sospechar lo que luego se confirma: es una especie de dictadora que viene con nuevas y estrictas reglas. No se puede llevar maquillaje, hay que llevar uniforme, nada de pelo de colores, abstinencia, ni una sola palabra sobre sexo y todas las libertades de expresión que siempre reinaron en los personajes completamente prohibidas. Obviamente se trata de un personaje con taras propias que no consigue (gracias a los revolucionarixs jóvenes estudiantes) que sus planes salgan como pensaba. Es, a veces, tan cruel que llegas a odiarla, lo juro.

Coro de voces

Lo que es maravilloso de esta última temporada es que todos los personajes tienen su momento protagonista y, con esta fórmula, nadie se queda detrás. Todos tienen su instante conmovedor y su momento de aprendizaje y evolución. Todo lo que ocurre está perfectamente hilado, desde cómo se trata el abuso sexual, hasta el primer romance homosexual que experimenta Adam, un personaje que se convierte (ya a nivel personal) en el favorito. Sex Education es el elenco coral que viene representado por personajes no binarios, otros en sillas de ruedas, otros luchando contra las consecuencias del abuso y otros (la gran mayoría) aprendiendo a entender sus emociones y a conectar con ellas. Vamos, temáticas con las que puedes sentirte identificadx todo el rato.

Ahora bien, el final de la tercera temporada es todo un canto al amor propio. Las relaciones que tanto deseas que salgan bien, no lo hacen, los personajes que buscan volver a conquistar a sus amores pasados no lo consiguen y solamente aquellos que han realmente intentado cuidarse y madurar emocionalmente son los que, muy (muy, muy) poco a poco, consiguen que sus relaciones con otras personas se encaminen. Lo que deja claro el final y lo que he podido extraer es que si no te quieres a ti, si no te pones en primer lugar de tu lista, si no te cuidas, si no te conoces y si no aprendes a estar en soledad, tus relaciones con otras personas no irán bien. Así que hagamos esto: querámonos mucho, siempre, todo el tiempo porque, todo lo demás —lo prometo— vendrá solo.