Por qué no es de viejos seguir escuchando grupos de los 90

Es un hecho, está pasando y no hay donde esconderse: los 90´s han vuelto. Si hace algunos años, estando en la cresta de la ola de la revolución digital, nos dio por volver la vista a lo analógico, a lo cardado, a lo vaporoso, al pop sintético y a la estética ochentera en general, era cuestión de tiempo que los noventa tuvieran también su particular revisionismo renacentista. ¿Estamos preparados? O, mejor dicho, ¿están preparadas las nuevas generaciones para este revival noventero?

Nosotros, los treintañeros, no culpamos a los cuarentones por habernos traído de vuelta la década ominosa: la de la movida, la de U2, Los Goonies y Cyndy Lauper. Más bien, nos limitamos a escuchar y a incorporar todo aquello a nuestro bagaje, ya que, de algún modo, nos habíamos criado con ese decorado de fondo en la tierna infancia. Así que no nos echéis en cara la reaparición de las camisetas de Nirvana, de la Súper Nintendo, de las Nike Air Max 95 y el rap de Dr. Dre o 2Pac (si es que alguna vez se fue). Solo queremos que el fenómeno no os pille por sorpresa y que no os sintáis mayores de un plumazo.

Porque no, no es de viejunos seguir escuchando grupos de hace 20 años. De hecho, es algo bueno que siempre ha ocurrido. Son los oyentes fieles, los que llevan en sus alforjas a las mismas bandas –sigan en activo o no– desde los 15 a los 30, quienes las convierten en clásicas. ¿Es que era de carcas en los 80 escuchar a los Beatles, a los Beach Boys o a Pink Floyd? ¿O de puretas hacer lo propio en los 90 con Joy División, Sex Pistols o AC/DC? Nosotros pensamos que no. Pero bueno, si sois tan iconoclastas que no os vale este tipo de argumentación, ahí van otras cinco razones por las cuales no debéis preocuparos si de pronto os sorprendéis escuchando grupos de hace dos décadas:

Si están en el Primavera son tendencia

Pulp, Blur, My Bloody Valentine, Ride, Pixies… ¡Y la gente pidiéndoles a gritos que nos traigan de vuelta a los irreconciliables Oasis! El Primavera Sound crea tendencia: el catalizador del indie al mainstream más claro que hay en España, y sus programadores se han hecho expertos en cauterizar brechas generacionales, habiéndose remontado incluso hasta los mismísimos 60 y 70 (Patti Smith, Van Morrison, Brian Wilson, etc.) en las últimas ediciones. Su regla es: mientras estén vivas y puedan colear, las viejas glorias nunca serán demasiado viejas.

El concierto se llena de gente de tu edad

Reconócelo, tú también has bailado con Prodigy o The Chemical Brothers en algún festival, has oído la llamada macarra del tándem punk Green Day–Rancid este verano en el Mad Cool y te has puesto intensito con los Radiohead, Placebo o Suede de turno que hayas visto (porque los has visto, ¿verdad?) últimamente. Porque es otro hecho contrastado: en la primera fila de un concierto siempre hay veinteañeros.

Para bien o para mal, los 30 son los nuevos 20

No nos engañemos: nuestra generación muy adulta no es. Entre lo que nos han mimado como ‘hijos de la Transición’ que somos, el aumento de la esperanza de vida, el lastre del paro juvenil y las dificultades para independizarnos, es normal que los 30 sean los nuevos 20. ¿Y esto qué conlleva? Pues que sentimos la adolescencia todavía a flor de piel, buscamos emociones intensas y tratamos de hacernos fuertes a través de la música. Remarcando el ego y alimentando nuestro lado más contestatario, por ejemplo, materializado en ese glorioso regreso de Cypress Hill + Rage Against The Machine + Public Enemy que es el supergrupo Prophets of Rage.

Algunos grupos no han tenido sucesor

Luego es verdad que hubo géneros populares en los 90 que no han tenido continuidad en el tiempo ni se han regenerado mucho más allá de los pioneros. El trip-hop no es nada hoy en día sin Massive Attack y Portishead, ni el grunge sin Dinosaur Jr. o Soundgarden, ni el shoegaze sin Slowdive. ¿Quién reina actualmente en el brit-pop que no pugnara ya por ello hace 20 años? O, peor aún, ¿siguen existiendo el acid-jazz, el nu-metal o el punk-pop? No es que hagan falta estos últimos, pero dan la medida de lo despiadada que ha sido la selección natural con los estilos propios de los 90.

Otros, directamente, nunca se han ido

Hablemos (sin tapujos) del indie: del penúltimo grito del mainstream, de la última batalla vencida del capitalismo en la música. Aunque viene de antes, su popularidad arranca en los 90 con Pavement, Yo La Tengo, Neutral Milk Hotel y sellos como Matador, 4AD o XL Recordings, actualmente en vigencia y muy respetados. Y de aquellos polvos, pasando por los ya veteranos Modest Mouse, Death Cab for Cutie, Interpol o The Strokes (que lo fueron en su día), hemos llegado al lodazal en el que se ha convertido lo que muchos llaman indie últimamente: The Killers, Coldplay o Muse, por ejemplo, según Last.fm.

Qué os habéis creído, ¿qué no vais a llegar a nuestra edad? ¿Qué vuestro trap y vuestra electrónica R&B no se pasará de moda para los que vendrán detrás? Ya veréis que 20 años no es nada, que intentar sentiros jóvenes os costará cada día más, y que no es tan fácil desprenderse del pasado. Ya hablaremos cuando Kendrick sea un clásico.