¿Tiene sentido hacer remakes cambiando los protagonistas por negros o mujeres?

Que si 'Ghostbusters', que si 'El Rey León', que si 'Ocean's 8', que si 'Embrujadas'... La lista de remakes para añadir más diversidad a las obras originales se cuentan por decenas

El remake de la mítica Ghostbusters, en 2016, estaba protagonizado por un cast enteramente femenino. Una “revisión feminista” del original, que tenía solo hombres como protagonistas. Lo mismo con Ocean’s 8, el spin-off de la trilogía Ocean’s Eleven. Su reparto era exclusivamente femenino (y menudo reparto: Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway, Rihanna, Sarah Paulson…). Otro ejemplo más, Embrujadas. La mítica serie de los 90 volvió en 2018 con un remake donde sus protagonistas, blancas en la original, eran racializadas. La última en ser anunciada, el remake de Aquellos maravillosos años, la serie que tanto marcó las comedias de los 80, estará protagonizada por una familia negra.

Lo que está claro es que es una tendencia corregir la falta de diversidad de las series antiguas creando revisiones con más representación. El objetivo es dar nuevos referentes (por ejemplo, Ghostbusters, quería que las niñas también pudieran admirar a mujeres cazafantasmas, no solo a los hombres), dar papeles que tenían que ser para personas racializadas pero se los dieron a blancos (el caso del remake de El Rey León, por ejemplo, que en los noventa eran, la mayoría, dobladores blancos y ahora la mayoría son negros), o, simplemente, contar las historias con otra perspectiva (el caso de Aquellos maravillosos años).

Esta serie, Aquellos maravillosos años, estaba ambientada en los 60-70. Sus historias y vida eran puramente blancas, y demostraban que la vida en esos años era entrañable y preciosa. Sin embargo, no refleja la realidad de cientos de personas racializadas. Como explica El País, “no se vio necesario hablar de Rosa Parks, de la vez que Kennedy tuvo que enviar a la Guardia Nacional para permitir que dos estudiantes negros se matriculasen en la Universidad de Alabama en 1963, o de la marcha sobre Washington que concluyó con el discurso de Martin Luther King ese mismo año. Si no, quizá, los años hubieran sido menos maravillosos”. El objetivo del encargado del remake, Lee Daniels (el director de Precious y creador de la serie Empire), es explicar cómo esos años no fueron tan maravillosos para una familia afroamericana que, quisiera o no, se veía involucrada en las tensiones raciales.

Aparentemente, los motivos para hacer estos remakes son sólidos: en los últimos años hemos adquirido conciencia social y, creando este contenido, saldan la deuda histórica con los colectivos oprimidos. “Permitir que todas esas voces que se han movido a los márgenes tengan vidas llenas y extraordinarias es excitante y apropiado”, aseguraba la actriz Tracee Ellis Ross, que protagonizará el reboot de la serie animada Daria, que esta vez tendrá como protagonista a la amiga de Daria, Jodie, una adolescente afroamericana.

Pero no para todo el mundo es así. Como explica El País, “en el influyente blog The Mary Sue, sobre fandom y feminismo, publicaron un artículo declarándose totalmente en contra de el spin-off de Buffy la cazavampiros con una protagonista afroamericana: “Solo quiero que las mujeres negras tengan sus propias historias (…) Sarah Michelle Gellar es Buffy. Cualquier actriz afroamericana que se quede con ese papel será siempre conocida como ‘la Buffy negra’ y eso es frustrante”. Es decir, el objetivo debería ser crear nuevas ficciones donde las personas racializadas se conviertan en protagonistas porque sus personajes son suficientemente fuertes e interesantes, no porque cambian la actriz o la óptica de una serie que, en su origen, era blanca.

“La gente racializada tiene sus propias historias ricas y originales que merecen ser contadas”, añadía al respecto la crítica Candice Frederick, coincidiendo en que debían buscar nuevas historias para estos colectivos, y no reciclar historias y fingir que así se cumple la cuota de representación. Al final, esto es síntoma de lo de siempre: la falta de originalidad de Hollywood y las producciones americanas mainstream, que se dedican a reproducir, constantemente, lo mismo que han hecho hasta ahora y que saben que funciona. Les es fácil ir sobre seguro y crear remakes que sirvan como cuota racial o de género, pero eso no es feminista o antirracista. De hecho, al revés: muchas veces, crear estas ficciones hace que el público general piense que las personas minorizadas no tienen unas narrativas propias, sino que quieren "apropiarse" de las que ya existen. Cuando es lo contrario, no quieren "feminizar" o "racializar" historias existentes. Quieren que se escuche lo que tienen que contar y que, incluso hoy, se ignora u olvida.

CN