La Semana de la Moda de Nueva York, ¿más inclusiva o simple postureo?

En la NYFW algunas marcas han apostado por vestir con sus prendas a modelos de talla grande, drag queens, mujeres embarazadas o supervivientes de cáncer

¿Por qué la cultura nos ha insertado en el cerebro que lxs modelxs deben ser delgadxs? Si hay modelxs de tallas grandes, ¿por qué casi siempre están 'solxs'? ¿dónde están todxs lxs modelxs no binarios? El universo de la moda es cruel y se ha creado con una base que permite —o al menos permitía— la entrada de un tipo fijo de cuerpo. Una forma con unas medidas cerradas. Entonces llegó la ola del cambio. Una inmensa olla a presión estaba cocinando a fuego lento una tonelada de consciencias que pronto entraría en ebullición.

No había un único ingrediente, de este guiso se sirvieron muchos: el #MeToo, el orgullo LGTB saliendo (constantemente) del silencio, el #YoSíTeCreo, la menstruación no da asco, las mujeres nos masturbamos, las mujeres podemos no depilarnos, las mujeres podemos tener pene, los hombres podemos tener vagina y, todo el tiempo desde cerca: este es mi cuerpo. Y mira qué hermoso es. Sobre este universo donde parece que todos los ámbitos y todas las formas se abrazan y conviven en paz, volaba un inmenso buitre: las marcas, las empresas, el beneficio económico.

La Semana de la Moda de Nueva York es, sino una, la más famosa de todas las del planeta. Rostros conocidos se codean y se saludan, pactos se llevan a cabo, están lxs mejor vestidxs y también aquellos que ¡vaya! se han equivocado de vestimenta. Juicios, envidias, estrés y mucha celebración se mezclan en un espacio donde lxs diseñadorxs buscan estar en boca de todxs, buscan ser lxs protagonistas. Ahora bien, ¿cómo consigues destacar?¿cómo puedes hacer para crear una colección única, innovadora? Las prendas, desde luego, juegan un papel principal en este ámbito: los colores que se utilizan, las formas deben ser originales, el corte, si sigue una tendencia o la esquiva... Y entramos, desde este punto, en la clásica frase que acompaña el complicado mundo del arte: 'ya está todo hecho'.

El resumen de la pasada NYFW celebrada desde el 6 al 14 de septiembre se presenta en casi todos los medios de una manera: la semana más inclusiva, espectáculo queer inclusivo, diversidad en Nueva York, las tallas grandes no deben ser la excepción sino la regla...

La industria de la moda tiene una fuerza tan inmensa que mueve otras industrias como la hotelera, los restaurantes y otros servicios de belleza y bienestar. Todo son ganancias, así que hay que aprovechar estos días sacándole el mayor jugo a todo lo que se presenta. De muchas más de 100 marcas que presentaron sus colecciones para la primavera-verano del año 2020 tan solo cinco programaron un desfile con cuerpos no normativos, con ancianxs o con personas transgénero. Sin embargo, el resumen de la semana es que se trató de pura inclusividad. No solo esto no es cierto sino que, de estas cinco marcas, tan solo una de ellas es lo suficientemente conocida: Tommy Hilfiger. La cual, por cierto, presentó una colección en colaboración con Zendaya, una de las actrices estrella de Euphoria.

Dentro de toda esta celebración de 'nos queremos, nos aceptamos tal como somos y todxs tenemos espacio en el universo de la moda y más aquí en Nueva York', hay que destacar que es un trabajo que, aunque de primeras puede parecer una farsa, es necesario. No podemos tampoco quejarnos y echar por el suelo la insistencia de marcas como Chromat que, cada año, apuesta por modelxs no binarios, por la diversidad y por la inclusión. Una verdadera postura sería que absolutamente todas las marcas que, para cada desfile realizan más de 10.000 castings, abran sus puertas sin filtros. Solo entonces los medios podremos celebrar con pancartas y los brazos abiertos que, por fin, hay una verdadera inclusión y diversidad.