No son solo puntitos de colores, son todas tus emociones recogidas en este brutal proyecto

Hay un lugar de internet que sabe cómo te estás sintiendo en este preciso momento .

Explicación del proyecto We feel fine a partir de la visita al CCCB.

Hace tiempo que nuestras emociones empezaron a trasladarse a Internet.  No es nuevo. Las personas vamos dejando miguitas de nuestros estados de ánimo a cada paso que damos. Acumulamos historias, relatos y capítulos de nuestra vida que ya no guardamos para nosotros sino que lo exteriorizamos expulsando hacia fuera lo que llevamos dentro. 

We feel fine es un proyecto que recoge absolutamente todas nuestras emociones humanas. Tú les abriste la puerta y ahora deambulan por internet con tanta ligereza que incluso asusta. Una especie de exposición interactiva donde cada tres minutos la tristeza, la nostalgia, la melancolía, la euforia y otras emociones se han rastreado casi de forma milimétrica para explorar qué sentimiento es el que predomina hoy en el mundo. 

Es decir, que estudian lo que sientes, lo que piensas y lo que estás expresando al mundo hoy escaneando las últimas entradas de los perfiles sociales a través de frases construidas a partir de I'm feel... o I`m feeling... ¿El resultado? Algo maravilloso. Más de 20.000 sentimientos distintos al día y unas 7 millones de sensaciones humanas contabilizadas desde que empezó este proyecto.  
 

Todo se representa a partir de una gran masa infestada de partículas. Cada una de ellas es un sentimiento individual humano expresado en el mundo durante las últimas horas. El color de cada una de estas partículas refleja el tipo de sentimiento que hay dentro. Los positivos son de un color vivo y brillante, y las emociones negativas y tristes se visten de una tonalidad más oscura. El diámetro de cada uno de ellos también contiene información, porque los de mayor longitud representan oraciones más largas y los de menor longitud frases más cortas. Los puntos se mueven independientes y libres como explorando el mundo de la vida en pequeños recorridos que se vinculan en espacio y tiempo. 

Además, We feel fine se divide en seis movimientos distintos para medir las sensaciones según la población elegida. La primera, Montage (montaje), son todos aquellos sentimientos que incluyen una fotografía y que finalmente se extraen formando todos juntos y una gran cuadrícula. Esta cuadrícula es una radiografía visual exacta del mundo en las últimas horas.

Las multitudes (Mobs) ofrecen diferentes datos estadísticos de las emociones de la población en el mundo. ¿Cómo se ha levantado hoy Canadá? ¿Y México? ¿Y Londres? A partir de estos datos se puede hacer una clasificación de sentimientos como estos:

Pero a pesar de no saber muy bien la finalidad de We feel fine, lo que sí sabemos es que estamos ante un proyecto precioso cuya base artística es capaz de recrear una brillante interfaz que permite conectar, a través de la empatía, a millones de personas bajo un mismo sentimiento. Imagínate encontrarte desde tu tristeza con otras personas, o saber que en este momento, justo en este precioso instante, millones de personas comparten contigo la emoción que estás viviendo. 

Pero lo más interesante de todo, aunque todo lo que rodea a este proyecto casi resulta mágico, es que esto va no va de cualificar lo que sentimos y categorizar un sentimiento en bueno o malo sino que la magnitud que rodea a We feel fine parte de la idea de que todas nuestras emociones son válidas sin excepciones. Como un ejercicio donde uno no se juzga porque tampoco está siendo observado. Todas estas personas que participan lo hacen de forma pasiva por lo que el resultado final se llena de respuestas  sinceras y conmovedoras. Y eso es lo que lo hace más real. 

"Ni siquiera sé por qué dejé que me afectara. Me siento patética".
"Me siento terriblemente insignificante y poco querida".

"Le digo que me siento mal porque una vez me dijo que desde que nací nunca volvió a ser la misma".