¿Qué preferirías? 100.000 euros ahora o un millón dentro de 10 años

Una casa para tus padres, otra para tu hermana, un pisito para ti, a lo mejor también un coche o un viaje y algún caprichillo, tipo el último iPhone X o algo así. Es muy probable que todo esto haya formado parte de tus elucubraciones cuando, en algún momento de empane mental, te has puesto a pensar en qué harías si te tocara la lotería o te dieran un millón de euros ahora mismo. Pero, puestos a imaginar, hay un pregunta trampa, de estas que podrías tardar horas en responder, que es: '¿qué preferirías? ¿100.000 euros ahora o un millón dentro de 10 años? Esta es la difícil pregunta con la que comienza la obra de teatro  El Test en el  Club Capitol de Barcelona y que en pocos meses se marchará al Alcázar de Madrid.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que con 100.000 euros podrías hacer muchas, muchísimas cosas: tapar agujeros, acabar de pagar la moto o el coche, hacer ese prestigioso máster con el que ni te atrevías a soñar viviendo un año en Londres sin preocuparte de nada, etc. Pero, ¿y después de ese año, qué? ¿Te quedaría algo? ¿No sería mejor esperar pacientemente 10 años para tener 10 veces más? Pues estas son exactamente las mismas preguntas se hacen los protagonistas de esta obra de Jordi Vallejo y dirigida por Cristina Clemente: dos parejas que se conocen desde hace años y que quedan en casa de una de ellas para cenar.

Este dilema supuestamente forma parte de un test psicológico para descubrir cómo de impulsivo o reflexivo es el carácter del que contesta. Y, lo que comienza como una broma entre amigos, empieza a cobrar peso cuando aparece un cheque encima de la mesa y los protagonistas, interpretados por Sergio Caballero, Clàudia Costas, David Vert y Carme Poll empiezan a mostrar el lado más oscuro de la naturaleza humana.

El Test es lo contrario a los planos y previsibles guiones de Hollywood en los que el malo es malísimo, el bueno, buenísimo y todo acaba como se presuponía desde la primera secuencia. Aquí la trama empieza a subir de temperatura a través de diálogos inteligentes y ocurrentes. A medida que pasan los minutos, el ambiente se tensa y los protagonistas empiezan a sacar mierda los unos de los otros hasta que todo estalla en un inesperado y apoteósico final que lejos está de la pregunta inicial y del pisito que te querías comprar con tu dinero imaginario.

Esta obra hará que se te olvide la nostalgia del final de la temporada de Juego de Tronos y redescubras la magia de que unos actores sean capaces de memorizar y recitar delante de ti durante una hora larga mientras tú te estás agarrando a la butaca y no te puedes creer el volantazo que acaba de pegar el guión. Una obra para ver, sufrir y reflexionar sobre los límites del egoísmo humano y nuestras terrenales prioridades en la vida.