El porno también es de ellas

"Es falso, es fantasía.

Es idealización y exaltación.

Ya no es sucio.

Soy mujer y aun así me gusta el porno.

Soy mujer y también me masturbo.

Y lo hago, y lo digo, porque no tengo por qué ocultarlo".

Así es el nuevo porno para ellas. Así es el porno cuando es de ellas. El porno del futuro, lo llaman. Una nueva concepción de la industria pornográfica tan evolucionada que hasta cualquier mujer hoy es capaz de producirla. Sí, exacto. Hablamos de cambio y de un nuevo discurso que no se encoge y saca sus garras para demostrar que el sexo es también de las mujeres.

Y aunque hubo un tiempo donde manifestarse a favor del porno siendo mujer fue un tema con bastantes restricciones -el porno duro era territorio de hombres y la masturbación frente a este, también-,  hoy en día las mujeres pro-porno se instalan en una sociedad cada vez más igualitaria, no solo disfrutando, sino creando y poniendo en jaque la industria que se había mostrado hasta el momento y que era exclusiva para los hombres.

Si volvemos a unos años atrás, allá por el 2003 en Barcelona, quizás el momento clave donde todo empezó a coger un nuevo rumbo, unas ilustradas palabras de Annie Sprinkle -actriz porno y posteriormente sexóloga y una de las primeras directoras de este segmento de cine- habló abiertamente y expresó sin miedo a las allí presentes: "si no os gusta el porno que hay, poneos a hacer el porno que os guste". 

Y aunque fue por aquella época donde empezó esta mutabilidad, ya por esas fechas eran muchas las que se habían 'sexiliado' en busca del éxtasis, la revolución y un denominador común: encontrar lugares donde expresarse, ya fuera mediante editoriales, cine o lo que hoy en día está más a nuestro alcance, el gigante de Internet.

Hablamos entonces de directoras como Erika Lust, Ovidie, Petra Joy, actrices porno como Armana Miller o Vex Ashley, o del proyecto 'Girlswholikeporno' de María Llopis que, entre muchos otros, pretenden diversificar un territorio que hasta hace unos años era exclusivo del género masculino. Lo que ellas hacen, por tanto, es sacudir el porno sexista en el que la mujer está representada como objeto y no como sujeto, y romper de esta forma con el concepto vetusto de que tenemos una sexualidad estereotipada y ya predefinida. ¿Y cómo? creando su propia versión del porno. 

Un porno que puede que no te guste cuando lo veas. Un porno que no está dirigido únicamente a mujeres, sino que las tiene en cuenta. Un tipo de porno que no exime la masturbación de los hombres. Un porno que es bonito, bello, artístico, idealista, fuerte y activista. Un porno donde la mujer no es víctima en las relaciones de poder ni es objeto del deseo en la representación sexual. Un tipo de arte que, como dice María Llopis, "es una poderosa herramienta de análisis de nuestras almas tan hechas a una identidad prestada. Para replantearse quiénes somos formando partido del ámbito de la sexualidad, y hacerlo de forma reveladora. Una aspiración humanista representada por las experiencias vitales que todos vivimos en las camas donde hemos transitado".

Un porno donde la mujer no es objeto, sino sujeto.