Así es la película “más ofensiva de la década” que ha enfadado a 55.000 críticos

La protagonista, que no es autista, los imita usando los movimientos "con los que normalmente nos hacen bullying", denuncian varios activistas 

Vivimos en la época de la representación. Cada vez más colectivos minorizados son representados en la gran pantalla y reciben un trato justo después de años de abandono y estigma. Personas trans, homosexuales, negras, asiáticas, con diversidad funcional y un largo etcétera por fin ven cómo se cuentan sus historias, y cómo les dejan que sean ellos que las cuenten, para que sean retratos reales, sin estigmas pero sin edulcorantes. Eso, casi siempre, claro, porque la cantante Sia ha sacado una película musical para visibilizar la vida autista y toda la crítica está crujiéndola.

La película, Music, que se acaba de estrenar en Estados Unidos y ha recibido dos nominaciones a los Globos de Oro, va sobre una traficante de drogas que tiene una vida de mierda y que, cuando muere su abuela, le toca cuidar a su hermana adolescente y autista. Ella, que no sabe ni cuidarse de sí misma, ahora tiene una nueva responsabilidad. Pero gracias a la ayuda de un vecino, descubre que la vida es bonita y ese largo blablá de moraleja de cuento de niños con finales felices sobre el valor de la amistad y la familia (al fin y al cabo, Sia la ha coescrito junto a Dallas Clayton, autor de libros infantiles).

Las principales críticas que ha recibido han sido porque como chica autista ha cogido a su bailarina habitual, Maddie Ziegler, la adolescente que baila en el videoclip de Chandelier (entre otros). Una bailarina que no es autista, lo cual ha enfadado a decenas de colectivos autistas porque “con la de actores que hay que saben cómo es vivir como autista, han cogido a alguien que no”, argumentaba una activista en Twitter. Pero el problema ya no es solo que la actriz principal cuente historias que “no le pertenecen”, sino que el retrato que hace de los autistas es exagerado y ofensivo. "Incluso solo viendo el trailer me avergüenzo de mi cuerpo", explicaba una mujer autista de forma anónima.

“La escena inicial es una caricatura del cuerpo de los autistas”, cuando Maddie actúa lo hace “imitando esos gestos y manierismos exagerados con los que los no-autistas normalmente nos hacen bullying por la forma en la que nos movemos”, añadía Eden, activista autista que usa la plataforma The Autisticats para denunciar el trato que recibe el colectivo. Es decir, para entenderlo bien, y salvando las diferencias, es como si en pleno 2021 un heterosexual fuera contratado para hacer el papel de homosexual y lo interpretase hablando con el típico “o sea” afeminado y el movimiento de manos estereotípico que usaban en las pelis de humor malo de los 90.

No es de extrañar que 55.000 críticos y colectivos se hayan unido en diversas plataformas como Change.org para pedir que le quiten la nominación a los Globos de Oro. No solo “porque es la película más ofensiva de la década”, sino porque la película es, en sí, “muy mala”, como añade el New York Post. De hecho, ya se acusó a Sia de crear el proyecto como una autofelación (está dirigido, guionizado, compuesto y producido por ella misma), y los estándares de calidad son bastante bajos. Un fail y profundamente ofensivo.