Esto es lo que oculta ‘De aquí no sales’ el nuevo videoclip de Rosalía

La artista consigue, en cada una de sus apariciones, insertar a todos los espectadores en un amplio debate de significados y concepciones

Se reflejan sobre unos ojos falsos lo que podría ser un enorme incendio. Pequeñas chispas aún siguen flotando por el aire. La imagen se corta y aparece otro plano: se ven sobre el horizonte cuatro molinos de lo que podría ser el paisaje arquetípico de Castilla La Mancha. Son los primeros segundos del nuevo videoclip de Rosalía, De aquí no sales (Capítulo 4: Disputa). La artista no deja de estar en boca de todos desde que salió a la luz su famosa canción Malamente y que luego se erigió aún más con su disco, El mal querer. Ella ha conseguido reconstruir un género, reavivarlo y acercarlo a las nuevas generaciones. Los temas asumen una totalidad cuando el videoclip sale a la luz. Y este último, estrenado el 22 de enero, ha causado mucha polémica.

Los símbolos son muy importantes en todo el trabajo visual de la artista y, por lo general, no es complicado detectarlos pero con De aquí no sales, ha sido más difícil descubrirlo. Por ello es necesario mostrar qué oculta y qué cuenta. En primer lugar un motor de motocicleta va marcando el ritmo. La mezcla entre el flamenco y lo urbano es constante en todo su repertorio pero en este tema en particular motor, palmas, cajas y explosiones formarán la base musical. El vídeo, dirigido por Diana Kunst & Mau Morgó, ha decidido seguir con la iconografía habitual de Rosalía en el que elementos tradicionales se fusionan con una estética más contemporánea.

En este videoclip, que es número uno en las tendencias de YouTube y ya ha superado —en menos de 24 horas— las 800.000 visualizaciones, Rosalía junto a su crew de mujeres aparece realizando lo que se puede entender como un acto vandálico. Se observa, en esta historia visual, la parte más oscura que la artista ha mostrado hasta el momento pero ¿en dónde se expresa dicha oscuridad? Se puede ver una referencia clara a Don Quijote de la Mancha debido a los molinos y ella, junto a las demás, se encarga de dinamitar, de incendiar y de hacer explotar esos molinos. Ese mensaje que intenta decir ‘esto es antiguo’, ‘esto ya terminó’, ‘a esto yo le pongo fin’.

Rosalía y sus cómplices marchan sonriendo, ella en moto y sus compañeras en todoterrenos, como huyendo de la escena del 'crimen' y sonriendo a modo de celebración. Otras referencias visuales toman vida aquí: las lentillas de ojos claros y las prendas de motorista. La polémica apareció, un poco por lo de siempre, la apropiación cultural que hace la cantante y compositora. En este caso no fue por el universo gitano (el cual no se refleja en este videoclip) si no por su alusión a ese mundo bereber (Madonna los lució en su último cumpleaños celebrado en Marruecos) y también por su peinado: mechones formando trenzas pegados en la frente, los llamados baby hair, un peinado comúnmente utilizado por las afroamericanas. Por suerte aún hay quienes dejan ese tema de lado para disfrutar de su música y de las obras de arte que las productoras se han encargado de hacer realidad.