Los nudes están transformando la tradición del desnudo en el arte

El resultado es una combinación de miradas en las que ya no predomina la del artista (normalmente hombre) que retrata a un cuerpo como ideal de belleza

El desnudo es uno de los géneros más transversales de la historia del arte. Desde la antigüedad, los creadores ha representado el cuerpo humano para ensalzarlo, analizarlo, sexualizarlo... el desnudo, más recatado o más directo, ha atravesado los siglos y se ha transformado en función de como han evolucionado las distintas formas de pensar. Así lo cuenta la historiadora Mary Beard en un documental reciente que analiza desde la escultura griega a los últimos enfoques de la fotografía queer. Pero hoy no venimos a hablar del pasado sino de algo muy actual: cómo la cultura de los nudes ha transformado la forma de ver el desnudo para nuestra generación.

Con las herramientas que cualquier teléfono pone a nuestra disposición, los artistas están reinventándolo todo: desde una nueva lectura del desnudo clásico, la realidad aumentada o miradas más críticas de las que estábamos acostumbrados a ver en los museos, según cuenta Dazed. El resultado es una combinación de miradas en las que ya no predomina la del artista (normalmente hombre) que retrata a un cuerpo como ideal de belleza. El desnudo, ahora, tan desmitificado por todxs nosotrxs se pone al servicio de un mensaje más profundo. En inglés, la palabra hay una palabra para definir el cuerpo desnudo (naked) y otra para definir el desnudo en el arte (nude). Las nuevas generaciones de artistas están rompiendo con esta barrera para que el segundo, tan cotidiano, se cuele en los formatos del primero.

Este año, en plena pandemia y en plena locura de la vida por videoconferencia, las artistas rusas Olya Avstreyh y Jenya Milyukos, que se conocieron en la universidad, decidieron empezar un ritual diario en el que se llamaban y se dibujaban la una a la otra. Así empezó Videochat: Send Nudes (2020), lo que ahora se ha convertido en una colección de fotos que combinan capturas de pantalla de sus móviles con los retratos abstractos que hacían de sus desnudos. El resultado es una sesión que dura en el tiempo y que rompe la dinámica del hombre que mira y pinta y la mujer que posa. En esta obra, ambas mujeres miran y pintan al mismo tiempo, a la vez que la cámara del teléfono captura su propia realidad de la escena. Además, en medio de la censura que viven los artistas en Rusia, la performance les ha servido para reivindicar la libertad de Yulia Tsvetkova, una artista feminista condenada a seis años de cárcel por colgar sus desnudos en las redes sociales.

Otro ejemplo que cita el reportaje de Dazed es el de Cajsa von Zeipel, una artista sueca con un universo extrañamente erótico que hace esculturas con técnica clásica pero en posturas que en yeso parecen desafiantes, aunque si las vieras en un mensaje de Whatsapp de la persona adecuada te parecerían excitantes. Moisaicos, realidad aumentada, cambios de perspectiva... está claro que pese a que las redes sociales se preocupan de que su fachada se mantenga libre de gente desnuda, en Internet sabemos dónde encontrar los espacios para ver cuerpos sexualizados en todos sus formatos. Y esto, visto a través de los ojos de los artistas, abre todo un mundo de posibilidades que nuestros ancestros no tenían.