Nathy Peluso quiere que tú también seas la jefa

El nuevo tema de la cantante de origen argentino es un grito de por qué las mujeres también somos (y debemos ser) jefas 

"Soy una business woman en un business world", dice una de las partes del último tema de Nathy Peluso Business Woman. Después de presentar en la época navideña su canción Copa Glasé, en el que actuaba también Paco León, dejando a la vista los selectos contactos de la artista, ha vuelto. Su regreso es un statement, una auténtica declaración de que las mujeres mandamos y de por qué debemos seguir haciéndolo. El huracán Peluso arrastra una vez más a seguidores y fans de todas las partes del planeta con un ingrediente muy de su estilo que, en este tema, se ve realzado: su lado más rapero, un enérgico grito que se apoya en los sonidos de toque eléctrico y agudo que también comparten temas como Corashe

El tema presenta el desfile de cuatro personajes que pueden fácilmente representar un perfil concreto de las mujeres: la currante, la diabólica, la fashion y la oficinista, con estética de cuero tan relacionada con el estilo dominatrix. La guinda aparece al final del tema. Una Nathy Peluso sensual, bañada en aceite, cabalgando sobre una forma fálica que representa al clásico toro del rodeo. Dejando claro que nosotras, y ella en este caso, llevamos las riendas de un mundo que está, de cara al papel, dominado por los hombres. 

El empoderamiento es su firma desde sus primeros temas. Si dudabas de sus gestos directos, de sus palabras como hachas clavadas en nuestros cráneos, de su garra de boxeo y de esa sensación de matona, ahora sí que quedan incrustadas como marca de fuego. "Después de probarme te quedaste derechito, soy una nena mala, una droga asesina, me brillan las tetas, me quieres de vecina, me gusta el boxeo, la baba, la rabia, vamos a pegarnos sin los guantes", reza parte del tema. El ritmo crece gracias a las palabras y parece que la vieras alzarse lentamente con el mentón y una ceja levantada diciendo "aquí estoy yo y aquí estamos las mujeres".

Tonos a lo The Real Slim Shady de Eminem, uñas de gel brillando, dientes dorados, cambios de vestuario y dos únicos escenarios soportan el torbellino de Business Woman que no habla únicamente del poderío que tenemos las mujeres en nuestra sangre, sino también del tipo de placer sexual que queremos. Se acabó el miedo de hablar abiertamente de nuestras fantasías en la cama. Esto es algo que Nathy sabe de sobra y se presenta como voz de una generación de féminas a las que también nos mola el sexo sucio, el salvaje, que nos tiren del pelo. Porque como ella dice, somos el diablo si queremos o un ángel del cielo y lo remata poniéndolo sobre la mesa: "Ay cariño ¿qué tomaste? Todito mi juguito calentito te tragaste, mucho peso sobre mis hombros, mucho drama. Mírame a los ojos, chúpame como a una fucking dama".

El trabajo es recurrente en esta letra en concreto. Deja claro que lo ama no solo en sus frases sino también en lo que vemos. Cuando miras el videoclip y lo comparas con sus comienzos se ve perfectamente cómo la constancia, la disciplina y la pasión por lo que hace ha dado sus frutos. Una producción formada por Rafael Arcaute, productor de artista como Calle 13, Andrés Calamaro o Spinetta, junto con Fede Vinder, productor del reciente Jesus Is King de Kanye West y cómo no, Peter Party, miembro del grupo Big Menu.

La canción a esta altura también tiene pinceladas de sus influencias, un aire de los años 2000 que saca, en una fusión perfecta, destellos de los 90: podríamos hablar de Marilyn Manson, Britney Spears o Missy Elliott. Eso sí: nunca lejos del sabor latino que te contagia las ganas de moverte. Su nota de prensa también lo asegura: "Nathy cabalga sobre su infeccioso beat para regalarnos esta vez un divertido ejercicio de ego tripping y empoderamiento, en el que descarga toda esa energía y sabor único que le caracteriza".

¿Sabéis qué? Os puede gustar más o menos pero cuando te pones los auriculares y le das al volumen, tu paso se vuelve firme, tus ganas de dominar aumentan, tu reclamo del respeto se instala en tus ojos y en tu mirada los límites que quieras poner salen solos. Haz el ejercicio: dale al play, gózatelo y recuerda: nosotras mandamos.