'Mujercitas' me hizo entender la frustración con la que crecen muchas mujeres

De nuevo, una película protagonizada por mujeres y que aborda la psicología femenina se considera como algo nicho para mujeres. Acabemos ya con esta idea

Los estrenos de estas navidades han estado marcados por tres títulos. La nueva de Star Wars, el horror furry de Cats y la quinta adaptación cinematográfica de la novela americana Mujercitas (Little Women). El reclamo de cada una de estas películas para comprar sus entradas pasa, respectivamente, por ver la última entrega de la tercera trilogía de la mítica saga intergaláctica, el descalabro hollywoodiense del año o la última reflexión de Greta Gerwig sobre la adolescencia y madurez femenina. Yo me decanté por esta última. 

Fui al estreno y, haciendo un cálculo rápido a ojo, la sala estaba ocupada en un 75% por mujeres. Resulta que no son impresiones aisladas. Según la revista Vanity Fair, las proyecciones de Mujercitas se llenan de mujeres, con una mínima representación masculina entre los espectadores. The New York Times coincide, preguntándose: ¿es que una película que trata temas “femeninos” solo está dirigida a mujeres?

Yo también me lo planteé, y no solo en Mujercitas. En la anterior entrega de Gerwig, Lady Bird, se abordaba profundamente la relación entre madre e hija. No me sentí representado, como sí le sucedió a la amiga que me acompañó al cine, que vio reflejados en el filme muchos de sus sentimientos. No por ello la película dejó de gustarme. De nuevo, en Mujercitas se habla del proceso de maduración de las jóvenes. De encontrar un lugar en un mundo de hombres. De no querer casarse, de querer construir su vida por sí mismas y no a partir de un hombre. Un debate que nunca he tenido pero que, sin embargo, gracias al talento y la sensibilidad directiva de Gerwig pude entender a la perfección cómo afectaba, no solo en la psicología de las protagonistas, sino también en la de todas las espectadoras que me rodeaban. 

'Little Women' (2019)

Aun así, para muchos, sigue siendo una "película solo para mujeres" porque solo uno de los cinco protagonistas es un hombre y el argumento gira en torno a lo que ellas sienten. Y el problema está, precisamente, en lo que se denuncia en la película y lo que se encontró Louisa May Alcott cuando publicó la novela en 1868. Que sigue la idea de que el contenido “para mujeres” es solo para mujeres, mientras que el contenido “para hombres” es lo neutral, lo que debe gustar a todos. Es el problema que se encuentra Jo, una de las protagonistas, cuando intenta publicar un libro para mujeres. Leve spoiler: su editor, un hombre, no lo ve publicable, cree que es un bodrio (lo que sucedió a Alcott, a quien se tildó de ser una novelucha de puro entretenimiento, como explica el The New York Times). 

Sin embargo, el editor se da cuenta de su error cuando sus hijas se enganchan a la lectura. De nuevo, si lo escribe una mujer y habla de mujeres, se identifica como algo nicho que no apela a los hombres. Y no debería ser así: a mí, como hombre, me encantó. Lloré, me emocioné y, como explicaba, me di cuenta de muchos procesos psicológicos por los que probablemente han pasado las mujeres de mi vida en un mundo patriarcal y que a mí se me han pasado por alto. Por eso, toca ir a verla seas mujer o si, especialmente, no lo eres. Porque a pesar de las buenas críticas y cifras económicas que está consiguiendo en su primera semana en el cine, cae en el peligro de ser olvidada si sigue siendo considerada una película para mujeres. Y lo estamos viendo en los Globos de Oro, que apenas la han nominado a dos premios. A ver qué pasa en los Oscar.