El Monopoly terapéutico me ayudó a compartir con mis amigos todos mis miedos

'Group Therapy' es un juego diseñado por psicoterapeutas en los 60, con preguntas que van desde lo más simple hasta lo más profundo. Acabarás revelando secretos que nunca te atreviste a contar por miedos muy arraigados

Sujetando una carta, digo en alto: “sinceramente, algo que me da mucho miedo reconocer es que soy un poco fantasma, cuando cuento anécdotas tiendo a exagerarlas, y aunque nunca miento, a veces magnifico detalles pequeños para que sean más divertidas de contar. ¡Pero es que es una exageración inocente! ¡Solo es para que lo pasemos bien mientras la cuento! Pero me da miedo coger la fama de embustero o mentiroso”. El resto de los miembros del grupo asentimos, y mi mejor amigo responde: “sí, me he dado cuenta. A mí también me pasa, pero está claro que no es algo patológico y que con las cosas importantes no lo hacemos”. Nos sonreímos y nos damos un abrazo.

Este alarde de sinceridad es la respuesta a una de las cartas del juego Group Therapy: “cuenta algo de ti que te dé miedo confesar porque no quieres que dejen de quererte”. Llevamos toda la tarde abriéndonos (o intentándolo) a base de preguntas incómodas y personales, que van desde lo más fácil: “estás vendiéndote como amante. ¿Qué dice el anuncio?” hasta algunas tan personales y emocionales que requieren desnudarse ante los demás, metafórica y literalmente: “quítate prendas de ropa hasta que te sientas incómodo/a y explica por qué”.

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Un juego diseñado por psicoterapeutas

El juego que nos ha reunido, Group Therapy, fue diseñado en los 60 por un grupo de psicoterapeutas que se dieron cuenta que las sesiones de terapia de grupo parecían un juego de conocerse, típicos de esos de colonias o convivencias. Y tras bromear un poco sobre la idea, acabaron creando el juego de mesa, como explican a la revista literaria The Millions. Su planteamiento es muy sencillo: está compuesto por tres rondas de preguntas, las amarillas, las rojas y las azules, que van subiendo el nivel de intensidad. Es decir, se empieza con tonterías como tu afición ideal y acabas teniendo que hablar de tus family issues más profundos.

Nosotros decidimos probarlo a raíz de un artículo de The New York Times: “es un juego muy incómodo y ahí está la gracia. Jugar esto con conocidos es de lo más difícil que puedes imaginarte”. Nosotros somos cuatro, pero tenemos mucha confianza: mis dos compañeros de piso, mi novio y yo. Sin embargo, nos damos cuenta rápidamente de a qué se refiere el artículo. Incluso siendo personas con las que convivo, las preguntas no son nada fáciles de responder. Mi pareja, por ejemplo, se refugia constantemente en el humor y responde con chistes, sarcasmo y preguntas de coña, lo cual al principio hace gracia, pero rápidamente demuestra algo más profundo, que es una persona muy hermética y con problemas para abrirse.

La ironía nunca grita ‘mecanismo de defensa’ tan fuerte como lo hace durante Group Therapy”, asegura la autora del artículo. Toda la razón. En el juego avanzas si los otros jugadores quieren. Me explico: para avanzar tu ficha, tienes que responder a la carta del color que te toque. Una vez respondida, el resto de los jugadores decidirá si te abriste o no. Según el número de “sí” que tengas, avanzas, según el número de “no”, retrocedes. Mi novio, usando constantemente el sarcasmo para evitar abrirse plenamente, no pasó de la primera ronda de preguntas, las fáciles. ¿Lo bueno del juego? Me permitió ilustrarle algo que llevo diciéndole mucho tiempo: “eres más tímido de lo que crees, y estás mucho más cerrado de lo que piensas. Tu sentido del humor lo refleja”. Me dio la razón. ¿Quizá es el primer paso para empezar a cambiarlo?

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Un juego para mejorar tu confianza

La serie All in the Family (Todo en familia en España), una de las sitcoms más premiadas de la historia, con 22 Emmy, contrató para un capítulo a los creadores de Group Therapy, Susan Perkis y Dan Klein, como guionistas de un capítulo basado en el juego. En él, un grupo de amigos jugaban, haciéndose preguntas, abriéndose y conectando tanto que la pareja protagonista acababa teniendo relaciones al llegar a casa, de lo mucho que sentían que habían intimado respondiéndose a las preguntas.

Algo similar me pasó con uno de mis mejores amigos en la partida. Tras la carta en la que le confesé mi miedo a que me catalogasen de fantasma, me sentí que me había soltado un peso de encima. Era algo que nunca le había contado. Y él se sentía igual. “Todavía nos quedan cosas para conocernos, eh”, me dice, sinceramente, aunque el resto lo interpreta de broma. Siempre le digo que nos conocemos demasiado y que ya no hay cosas nuevas que podamos descubrir. El juego demostró que nos equivocábamos.

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Saco otra carta. "Déjate caer en los brazos de la persona con quien tengas más confianza. ¿Te atreves?". Miro a mi mejor amigo. Nunca he hecho esto, pero me parece el momento perfecto para probar. Se pone de pie, me pongo de espaldas. Empiezo a reclinarme, pero es muy difícil. Tengo que dejarme caer. Parece obvio, pero no lo es: tienes que perder cualquier tipo de control y dárselo al otro. Tomo aire y suelto mi cuerpo. Dependo totalmente de él. En cosa de pocos segundos estoy recostado sobre sus brazos, todo bien, con una sensación muy extraña pero muy reconfortante. Una metáfora potentísima: estará ahí para evitar que caiga.

Incluso sirve como terapia de pareja

A mitad del juego, mi pareja se tiene que ir, ha quedado para cenar, y mi compañera de piso se va que tiene un Skype. Nos quedamos mi mejor amigo y yo jugando, haciéndonos preguntas, le hemos pillado el gustillo a esto de explorar más a fondo nuestros interiores. Como cuentan Perkis y Klein, ellos usaban mucho el juego a solas. Aunque está diseñado para grupos que no se conocen demasiado, vieron que podía servir como terapia de pareja, pero también como retrospección interior: “descubres cosas del otro que no sabías, pero mientras respondes también reflexionas sobre ti misma, así que no solo el otro te conoce más, tú también te conoces más”, recuerda Perkis.

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El juego está disponible en muchas tiendas de segunda mano y online (como eBay), pero nosotros lo decidimos hacer traduciéndolo y en Word. Lo único que se necesita, una lista con las preguntas, el tablero, unas fichas y un grupo de personas con las que quieras profundizar tu relación. Y así podrás someterte a esta sesión de psicología (aunque dirigida por un juego). Promete momentos muy incómodos, pero también mucha reflexión y retrospección, que siempre son muy necesarias.

CN