Por qué ‘El Juego del Calamar’ será la serie más vista de la historia de Netflix

La serie coreana ‘El Juego del Calamar’ va camino de convertirse en la más vista de la historia en Netflix gracias a su cóctel de adrenalina, sangre y crítica social.

¿Cómo pagarás el alquiler? ¿La comida de tu hija? ¿La cerveza con tu próxima cita? ¿Las deudas contraídas cuando pensaba que podría pagarlas? ¿Estarías dispuestx a poner en riesgo tu vida y la de cientos de personas por un juego infantil en el que si gano, puedo ser millonarix, pero en el que los que pierden son asesinados? Estas angustiantes preguntas que desnudan la naturaleza humana están detrás -y son parte de la clave del éxito- de ‘El Juego del calamar’, la serie coreana que va camino de convertirse en la más vista de la historia de Netflix.

Los límites de la ética a la hora de conseguir dinero son un tema no solo recurrente en la ficción (La casa de Papel, Narcos…), sinó también en la vida real: Bárcenas y la trama Gurtel del PP, el rey emérito…son solo algunos de los casos en los que para conseguir dinero se violan las leyes, tanto las escritas como las morales. ‘El Juego del calamar’ lleva este desafío al extremo en un contexto de precariedad económica desesperante y lo hace con una alta dosis de adrenalina e intriga. Crítica social y acción a partes iguales. 

El protagonista principal de la serie es un ludópata ahogado en deudas que ha sido capaz de cancelar el seguro médico de su madre para seguir jugando, debe dinero a prestamistas peligrosos y, para evitar que le maten, llega a ceder los derechos sobre su cuerpo para poder pagar literalmente con un riñón. Un día, a la salida del metro, un hombre le ofrece un juego en el que si gana se lleva dinero y si pierde puede ir poniendo la mejilla para que le dé un guantazo en vez de pagar. 

Hasta aquí todo bien. Seguro que muchxs de vosotrxs estaríais dispuestxs a recibir un par de bofetadas para llevaros 100 eurillos. ¿Pero y si la disyuntiva es ganar al “un, dos, tres, pica pared” o morir? ¿Qué nivel de desesperación te puede llevar a poner tu vida en riesgo por un juego infantil? 

La precariedad tiene muchas caras en esta serie: la de un ejecutivo que se ha ahogado en deudas, la de un migrante paquistaní al que su jefe no quiere pagar, la de una joven delincuente y el mafioso que la ha maltratado, la de un vagabundo o la de un anciano con un tumor cerebral que ya no tiene nada que perder. 

Teniendo en cuenta que los participantes de este juego llegan al juego sin ser conscientes de que podía morir gente a su alrededor, podría tratarse todo de un error. Los organizadores del juego dan a lxs jugadorxs la posibilidad de votar si quieren seguir en él o no. Pero es la mayoría quien decide si el juego sigue o acaba, también para el resto. Si sigue, los perdedores seguirán muriendo. Y ahí entra en juego otro cuestionamiento interesante de la serie: hasta qué punto la democracia se puede considerar un sistema justo o racional. Hasta qué punto uno cuando vota no se mueve por un sentimiento muy personal que puede afectar al resto de manera trágica. 

Aunque seguramente, la pregunta clave que te hace estar enganchado a la serie de Netflix es si vale más la pena la muerte en vida o la adrenalina que se siente en un juego a vida (y fortuna) o muerte