El inquietante poder del español más influyente de Corea del Norte

"Antes del documental pensaba que era un tonto útil, un payaso", explica el director. Pero no: ahora alerta de sus actividades criminales

Nos fascina todo lo que tiene que ver con Corea del Norte. Una dictadura hermética donde no entra ni sale nadie, de la cual tenemos poquísima información y que viven en secreto a la espalda de todos. Quizá por eso, ahora que vivimos en un mundo hiperconectado, nos despierta tanta curiosidad. Y aunque no sabemos casi nada de ella, hay un español que, según afirma, se la conoce muy bien: Alejandro Cao de Benós, el “representante de Occidente” en Corea del Norte. Y ahora ha vuelto a ser noticia con el estreno de El infiltrado en Filmin.

Esta docuserie para un thriller de espías más que un documental. La cámara acompaña una misión que parece suicida: hacer que un chef retirado sin experiencia en el mundo del espionaje se convierta en el topo infiltrado en el país asiático. A través de testimonios, imágenes de archivo e imágenes de cámara oculta muy bien articulados para mantener el ritmo, esta miniserie de dos horas acompaña en la aventura del chef para descubrir, no cómo funciona el alto gobierno de Corea del Norte ni cómo viven las personas del país, sino cómo se financia el país a través del tráfico de drogas y armas.

La realidad supera la ficción”, asegura el portal Espinoff, detallando el sofisticado juego de espionaje, identidades secretas y peligros constantes que “resulta por momentos tan disparatado y chocante que llega a romper la sensación de estar ante una obra documental en algunos momentos”. Vamos, que más que una docuserie parece una película de ficción. Y no, no lo es. ¿Pero cómo si no iba a ser infiltrarse en Corea del Norte?

Uno de los personajes de El infiltrado, aunque muy a su pesar, es Cao de Benós, al cual la serie expone como un traficante y un criminal y no como un “Delegado Especial de un departamento de relaciones culturales”, como él mismo perjura. Al principio del documental, el director Mad Brügger creía que el español era el “tonto útil” del régimen, una especie de payaso que servía para hablar bien del país por las teles europeas. Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que era una persona mucho más relevante para el régimen de lo que parecía.

'El infiltrado' (Filmin)

“Tiene poder para coordinar acuerdos petrolíferos —hizo tratos con un empresario en Jordania— y descubrí que, debajo de esta máscara de esa apariencia de payaso, Cao de Benós es una persona muy peligrosa implicada en actividades criminales internacionales. Y sigue siendo un misterio para mí el por qué las autoridades españolas le permiten seguir haciendo lo que hace”, explica en una entrevista de El Confidencial. “Le han quitado el pasaporte —o eso dice—, lo que significa que no puede salir de España, pero sigue haciendo negocios: hace poco ayudó a Corea del Norte en un asunto sobre criptomonedas, en un acuerdo entre el Gobierno norcoreano y alguien en Estonia. Y él se llevó una comisión, algo que descubrieron las autoridades españolas y que ha hecho que estas se interesen un poquito más en él. Sigue siendo un asesor muy activo del régimen”.

El director cree que la obsesión de Occidente con “la guerra contra el terrorismo islamista” está consumiendo “toda la atención de los servicios de inteligencia” y los criminales norcoreanos pueden campar a sus anchas. Ellos, como amateurs, pudieron llegar muy, muy lejos en esta red de tráfico sin ser paralizados. Y eso es lo preocupante, asegura Brügger, alertando a Europa y, en especial, a España, por permitir que personajes así sigan actuando impunemente. Por eso es tan necesario este documental: para demostrar que más allá del morbo que nos dé pensar en norcorea, hay muchos peligros (que se explican más a fondo en El infiltrado) a los que nadie está prestando atención.