Si Todos Somos Iguales, ¿Por Qué Se Censuran Los Pezones Femeninos?

Estoy bastante harta de escuchar a la gente decir que ya tenemos igualdad, que de qué coño se quejan las mujeres ahora. Eso es, simplemente, falso. La represión ha variado, pero no ha desaparecido, y una prueba evidente de ello es la exposición que hombres y mujeres pueden hacer de su anatomía y las diferentes lecturas que se hará de ello. El ejemplo más evidente de esto es, sin duda, el pezón.

Los pezones de una mujer se censuran, los del hombre, en cambio, no. Sin embargo, nos bombardean con imágenes de mujeres desnudas 24 horas al día para vendernos lo que sea, en muchísima más proporción que desnudos de hombres. La imagen del cuerpo femenino y su interpretación no pertenece a las mujeres, sino que son una herramienta de negocio y control ya predefinida por otros.

Ya se nos ha marcado qué podemos y qué no podemos enseñar, y el tema de los pezones no parece negociable. Si esto fuera simplemente por una cuestión de volumen mamario, habría muchos gordos o tíos mazados que deberían cubrir sus pezoncitos, y muchas mujeres con pechos pequeños que podrían mostrarlos, pero no funciona así. Si la excusa es que los pezones de la mujer son una zona erógena, también lo son los del hombre. Y si algunos piensan “Bueno, no es lo mismo” aferrándose a que los pechos de las mujeres tienen un “mayor protagonismo en el acto sexual” o algo por el estilo, por esa regla de tres todos tendríamos que ir con las manos cubiertas por la vida, no jodamos.

Si alguien piensa que es por proteger la inocencia de los niños, que por favor me explique qué tipo de poder diabólico y lascivo tiene un pezón femenino que no tiene uno masculino. Y si los niños ven connotaciones sexuales o negativas en ello es porque se les ha enseñado así. Tanto el pudor como el grado de tabú sexual de una zona concreta del cuerpo son cuestiones aprendidas que no surgen de forma natural en el desarrollo de los niños.

Determinar que las mujeres no han de mostrar el pecho y los hombres pueden hacerlo es exactamente igual de opresivo que determinar que las mujeres han de cubrirse el pelo y los hombres no, pero a los xenófobos les ha venido muy bien montarse el discurso de que luchan por la dignidad de la mujer cuando simplemente luchan contra la gente que viene de fuera con otras creencias. Muy probablemente esta gente sea la misma que denigre a aquellas mujeres que enseñan su cuerpo más allá de lo que ellos consideran apropiado.

La dignidad de una mujer no se mide en centímetros cuadrados de tela tapando un pezón o una melena, la dignidad es el derecho a decidir libremente sobre su cuerpo y su vida. Lo que sí que es indigno es que se sigan justificando la violencia, la violación y la represión por una visión cultural que interpreta nuestra anatomía de forma sexual. Lo que es indigno es que sea más importante respetar el derecho de algunos a “no ser provocados” por nuestra imagen que nuestro derecho a gestionar nuestra imagen como queramos. Lo que es indigno es que se crean en derecho de marcarme desde fuera cómo tengo que comportarme para ser una mujer digna.

Crédito de la imagen: huffpost.com