'Hater', el éxito de Netflix que hará que no vuelvas a escuchar a un influencer

Esta película polaca, que lleva toda la semana en el TOP 10, se centra en cómo un publicista sin escrúpulos usa los influencers y las fake news para alimentar la crispación social que, actualmente, recorre todos los países de Europa

Todos los influencers tienen un mensaje, ya sean youtubers que hacen gameplays o instagrammers que se dedican al yoga y a la nutrición, todos influyen en nuestra agenda política, aunque explícitamente no hablen de ello. Por ejemplo, piensa en aquellas “dietistas” que aseguran que el agua no hidrata y promueven la pseudociencia, hasta tal punto que discuten si es necesario (o no) usar una mascarilla, o también en los reviewers de videojuegos que creen que poner una pareja lesbiana de protagonista en un juego es propaganda LGTBI y, mientras te enseña como funciona el videojuego, va soltando consignas de ultraderecha “contra la dictadura progre”.

Ambos ejemplos son reales, ocurridos en este extraño 2020, pero podrían formar parte de la película polaca Hater (galardonada con el premio a mejor película internacional en la última edición del festival de Tribeca), el éxito de la semana de Netflix (está en su TOP10 más visto). Grabada en 2019, denuncia, sobre todo, como se genera la opinión en Internet, pero, sobre todo, cómo se retroalimenta el odio, desinformación y fake news en una sociedad que depende tanto de lo virtual.

 Primero, un poco de contexto. ¿De qué va la película? Sucede en Polonia, en el contexto actual de aumento de la ultraderecha, nacionalismo, supremacismo blanco y LGTBIfobia (por ejemplo, recordemos las zonas “antigay”). Llegan las elecciones a la capital, Varsovia, a las cuales se presenta un candidato progresista y europeísta que quiere frenar el avance de lo que considera “el nuevo fascismo”. El protagonista empieza a trabajar para una agencia de marketing que se dedica a boicotear a influencers para marcas que quieren sus productos fuera del mercado. ¿Cómo? Con bots, opiniones falsas, fake news, escándalos falsos y manipulando a su disposición los ultraderechistas que solo quieren pelea y a la izquierda woke que se levanta por cualquier causa.

Tras demostrar que se le da muy bien manipular el odio, su jefa le da un cliente muy importante que lo que quiere es acabar con la campaña del alcalde progresista. Para su suerte, los principales mecenas del alcalde son, también, unos antiguos amigos ricos de su familia, así que se infiltrará con ellos para tener las herramientas posibles con las que generar odio en ambos lados: hacer que la izquierda rica que apoya a estos candidatos socialistas establishment (este estilo de político a lo Hillary Clinton) vea, desde la superioridad, a las masas que apoyan la ultraderecha como “escoria iletrada”, sin intentar entender cómo paliar este fenómeno, y, a la vez, que la derecha vea a los progresistas como “una dictadura que impone unos valores”, sumergiéndose en una burbuja de odio, discriminación e ignorancia.

Es decir, se dedica a alimentar los sesgos de cada uno de los bandos a través de manipular a líderes de opinión (influencers) y compartiendo bulos hasta posicionarlos como mantras (de ahí el título, Hater, porque su profesión es ser odiador). De hecho, hay un momento de la película que definen su método a la perfección: “escampa mentiras que no sean del todo mentira para que Zuckerberg no se enfade”. Vamos, nada de facts que sean falsos y que se puedan contrastar, solo “emociones”, “opiniones viscerales que despierten el odio”, le recomiendan.

La película, a pesar de que pueda sonar una exageración, es muy real. Spoiler alert: se tuvo que aplazar su estreno en 2019 porque justo cuando estaban acabando de rodarla, un fanático asesinó a puñaladas al alcalde de la ciudad polaca Gdansk, Pawel Adamowicz, y la película va de que, en cierto punto, el protagonista empieza a planear el asesinato del alcalde, debido a que todo el odio que promueve en redes acaba consumiéndolo a él también por dentro. Y eso es lo que da más miedo: el odio que retrata a la perfección Hater es demasiado real.

CN