Si no te gusta la serie del director de 'Call me by your name' estás mayor

'We Are Who We Are' (HBO) es un golpe de realidad que te enseña que no siempre vas a entender a las nuevas generaciones

Cada vez que escucho a Hidrogenesse cantar “Vuelve conmigo a italia/ estoy empezando a olvidarla” imagenes de Call Me By Your Name vienen a mi cabeza. Quizás es porque efectivamente nunca he estado en Italia, no sé que es el agobio de la Fontana di Trevi, ni los malos olores de Venecia, o el Stendhalazo de ver el duomo de Florencia. Desde hace un par de años, mi imaginario italiano lo forman Elio-Elio-Elio, Oliver, y leer en bañador a la sombra de melocotoneros. La película de Luca Guadagnino se ha infiltrado en la memoria colectiva de la gente, demostrando que no hay que hacerse con muchas estatuillas (solo se llevó un mísero Oscar a mejor guión adaptado) para convertirse en película de culto y hacerse un espacio para vivir sin pagar alquiler en la cabeza de la gente.

Que alguien le pague un buen fisio a Luca Guadagnino que no debe tener su espalda muy allá llevando todo el peso de la industria turística italiana encima. El azote del coronavirus a una economía nacional basada en los guiris no es enemigo para este héroe nacional, que entre otras hazañas sacó con sus propias manos a Dakota Johnson de su pozo como “la chica de 50 sombras de grey” y la convirtió en it girl (su corte de pelo es la foto que más han visto todas las peluquerías este 2020) gracias al remake de Suspiria. Nobel. De. La. Paz.

Ahora, mentras prepara la segunda parte de Call Me By Your Name (que dejo caer debería llamarse “Enamora2 en Italia” si algún productor está leyendo esto) Guadagnino se ha lanzado como otros directores más conocidos por sus películas, como David Fincher o Jean Marc Valle, a las series. Su nuevo We Are Who We Are se ha estrenado con un capítulo semanal en HBO, definiéndose como una serie sobre un grupo de jóvenes que conviven en una base militar estadounidense en un pueblo italiano. Del propio argumento se puede decir poco más, excepto que incluye adolescentes, amistad, amor y mucho de ese siempre tan mal traducido al español “teen angst”. La serie parte de un cast prácticamente desconocido, con todos los ojos puestos en el terremoto zoomer de Jack Dylan Grazer que da vida a su protagonista, un americano llamado Fraser. El actor de 17 años es un icono en las redes por ser el caos personificado, tanto en sus entrevistas como en sus tiktoks, y a la vez por ser uno de los actores de nueva generación (de esta hornada que empezó con Stranger Things) más interesantes que hay: el chico saltó a la fama con el remake de It, eclipsó al resto de sus compañeros en Shazam!, y parece que We Are Who We Are le va a dar el asentamiento que necesita para ser considerado futura élite actoral.

Grazer como máximo exponente de una generación Z libre e incomprensible contrasta con Chloe Sevigny en el papel de su madre, la que una vez fue actriz fetiche (y ex-novia) del enfant terrible Harmony Korine (ahora ya señor terrible) y con el que protagonizó iconos de una juventud desgastada y nihilista en los 90 como Gummo o Julien Donkey-Boy. Sevigny ahora, a sus 45 años, es el polo opuesto a lo que un día fue, interpretando a la madre de Fraser, la nueva coronel de la base militar, disciplinada, formal, hermética.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Guadagnino, que es la primera vez que se lanza de cabeza con la juventud actual (Call me by your name ocurría más bien en su propia juventud), la retrata como una adolescencia más, con sus movidas generacionales, por supuesto (su obsesión por el horóscopo, por las ropas de marca), que con el tiempo envejecerán como particularidades más que símbolos identitarios de una generación entera en un momento dado. Confinarlos en una base militar estruja a estos jovenes en una burbuja donde la elección es una ilusión. “Todos los supermercados son iguales en estas bases militares, dicen que lo hacen para que no te pierdas”. Fraser hace lo que sea para salir fuera de allí, con ese sentimiento que viene de serie con la juventud de “tiene que haber más de la vida que esto”.

Como odiador de las series en general (no lo digo yo, lo dice él en una entrevista) Luca Guadagnino ha intentado romper con We Are Who We Are la estructura típica de las series: no hay arcos narrativos ni intencionalidad de engancharte de la manera típica a base de conflictos a resolver. Su forma de tratar los géneros, sexualidades, amistades y amores líquidos de esta nueva generación, que se escapan por los recovecos de la base militar, es también líquida, haciendo un piloto... muy poco piloto. La sensación de estar perdido te invade en esta historia sin dirección. ¿Y qué es ser adolescente en 2020 sino eso? Guadagnino se obceca en pintar una naturaleza muerta en vez de una historia que tira para adelante. Obsesionado con el detalle y hacer la serie una serie by Guadagnino™, ha puesto a cargo de la música a Dev Hynes (Blood Orange) en un movimiento que delata que tiene más interés en que nos quedemos con la ambientación y las sensaciones que con la trama. Los que se esperaban de esto un nuevo Euphoria, usando la estética moderna y la generación Z como vehículo de un potente desarrollo de personajes en unas narrativas clásicas, se pueden ir olvidando.