Una guía perfecta para interpretar la jerga de las tiendas de ropa

Con todos mis respetos al sector textil, creo que las tiendas de ropa están llenas de muñecos diabólicos. Entendámonos, no lo digo porque sí, me baso en una amplia y detallada experiencia en compras que he desarrollado desde 1983, por lo que cuando hablo, creo que lo hago con razón. No sé muy bien qué clase de formaciones en ventas se llevarán a cabo dentro de las grandes compañías, pero si algo tengo claro es que son terroríficas. Si tú también sientes que el espíritu de Isabel Preysler se ha posado encima de todos ellos, aquí te ayudamos a descifrar la jerga de la industria acompañada -por cortesía- de sutiles respuestas para cuando se dé el caso.

"Cari, ¿te puedo ayudar en algo?"

Este es el primer grado, el perfume que se inhala en la primera toma de contacto. Ante esta pregunta, sonríe, pero huye. Huye en cuanto puedas y no sucumbas, no les mires directamente a los ojos y jamás les desafíes. En su mirada está el hechizo definitivo para hacerte caer en sus garras haciéndose pasar por un posible mejor amigo, pero la realidad es que donde tú ves una cara amable ellos ven solo una palabra: CO-MI-SIÓN.

Respuesta recomendada: No, gracias. Me considero un ser muy libre.


"Uy qué va, si esto luego cede"

Es curioso como para ellos, absolutamente todo en la vida cede. Sea lo que sea que te hayas probado, aunque toda la grasa abdominal se te salga por encima del pantalón, no te preocupes, porque como va a ceder, pues todos contentos. Es una vieja técnica que ya pusieron de moda los peluqueros con su "no te preocupes que este corte luego se irá adaptando". No confíes y sobre todo sé crítico. Tú eres muy sabio.

Respuesta recomendada: Y si no cede, ¿seré eternamente este cebollino?


"Es que el tallaje es más pequeño"

Primera bofetada con forma de mentira. Si te dicen que el tallaje de una prenda en concreto es más pequeño y te invitan a facilitarte una tallita más, desconfía. Es un recurso sutil que utilizan para decirte que quizá estés intentando embutirte en una talla que no te corresponde porque le has dado muy duro al turrón y se te ha hinchado un poco la tripita, el muslamen, el traserito y todas las partecitas de tu cuerpo que antes eran delgadas, pero ahora ya no.

Respuesta recomendada: Gracias por velar por mi dignidad. Te quiero.


"¿Usas la S, verdad?"

Sí, lo he visto con mis propios ojos y sufrido también en la carne de mis mejores amigos. He sido testigo de colegas que hasta un ciego solo con el tacto sabría que de tallita 'S' tenían muy poco y, aun así, pam, dureza al canto. Ojalá todos me vieran con los mismos buenos ojos que cualquier dependiente cuando me dice, ¿te saco una tallita pequeñita, verdad?' Pues no, no me la saques. ¿No ves mis lorzas o qué?

Respuesta recomendada: No hagamos esto más duro, por favor.


"Esto que te llevas es monisísimo"

Y te pega con cualquier vaquerito porque es súper bonito y conjunta con todas las palabras del diccionario que acaben en -ito. Aquí la dinámica es hacer mucho uso de diminutivos, no te quedes atrás e inténtalo. Es divertido.

Respuesta recomendada: ¡Y es súper suavecito!


"Sí que es verdad que es un color muy sufrido"

A mí es que cuando me hablan con palabras raras no las entiendo. Mi gama cromática es la que es: colores primarios, secundarios y listo. Si me hablas de grises marengos, azules klein, blanquitos rotos y colores sufridos, me quedo muerta. Con que no sufra yo ya es bastante, ¿eh?

Respuesta recomendada: Pues que se haga Tinder.