La Gala 0 de OT ha sido un desfile de cursilería con tatuaje grupal incluído

Este domingo, 18 concursantes lucharon por entrar en la Academia de OT en la que solamente había lugar para 16 de ellxs

El talent show casi más famoso de la televisión española ha vuelto con un nuevo grupo de concursantes, nuevos profesores y un jurado diferente. Operación Triunfo vuelve a aterrizar en TVE y, aunque durante su estreno Twitter lo colocaba como principal trending topic del país, se ha llevado la audiencia más baja de la historia del programa: un 13%. Los 16 concursantes definitivos (entre los que se encuentran dos amigos que se presentaron juntos) son: Nia, Rafa, Hugo, Gerard, Eva, Bruno, Flavio, Maialen, Anne, Samantha, Ariadna, Eli, Nick, Anaju, Jesús y Javi.

Ahora mismo estos nombres no te sonarán si no has visto el programa o si pasas de recordarlos. Habrá que ver hasta qué punto triunfa esta edición para saber si entrarán en el lenguaje habitual como lo hicieron Amaia (ganadora de OT 2017), Natalia o Alba Reche (concursantes de OT 2018). ¿La realidad? No somos adivinxs pero los ingredientes que aparecieron ayer no fueron de excesivo buen gusto. Y no se trata —no tanto— del talento de los jóvenes triunfitos.

Esta gala cero de OT da el pistoletazo de salida con el presentador de años anteriores: Roberto Leal. En esta primera entrega Leal quiso remarcar que Operación Triunfo no es solo un concurso de televisión, sino que es también una forma de entender la música y que es un programa que defiende una serie de valores. El tono emocional cuasi eufórico arrancaba en este instante y permanecía a lo largo de una gala que, por momentos, daba vergüenza ajena.

Los instantes cursis que promovieron estas ganas de taparse los ojos venían creadas por excesivas dosis de falsa modestia, halagos y elogios extremos por parte del jurado y, quizás, un hecho que dejó al total de la audiencia en shock: el famoso tatuaje. Durante esta gala los concursantes anunciaban que todxs se habían hecho el mismo tatuaje, una chincheta junto a la palabra IVO, el primer símbolo hace referencia a la palabra clave que utilizaban cuando alguien de Gestmusic les llamaba y la palabra se refiere al grito de guerra que crearon durante los castings: "¡IVO, IVO IVO, abrazo colectivo!". Sí. No es broma. Incluso los dos concursantes que se fueron a su casa se lo habían tatuado.

Twitter generaba un sinfín de reacciones no solo por este momento sino porque las imágenes compartidas y los momentos vividos eran, en su gran mayoría, una especie de desangre emocional. Como si continuamente estuviera sucediendo una catarsis: llantos épicos que dejaban a los concursantes por los suelos cuando les comunicaban que estarían en la primera gala o presentaciones cargadas de una humildad que era de todo menos humilde. Concursantes de menos de 22 años que se presentaban y se describían como adultos llenos de madurez que habían luchado en un mundo lleno de dificultades. No en su totalidad pero, una gran parte, hablaba de sus propias y geniales cualidades sin cortarse un pelo. Y, ojo, esa seguridad y esa confianza son positivas siempre y cuando no tengan ese tono de superioridad o soberbia.

Para más inri, no solo eran los mismos jóvenes quienes se vendían de esta manera sino que todo el programa, dirigido por el presentador, buscaba declaraciones como estas. Leal hacía preguntas del tipo ¿elegiste esta canción por tu padre, verdad?, ¿qué significa entrar en OT para ti, es todo un logro, no? o ¿quiénes se enorgullecen de que hayas llegado hasta aquí? Esa clase de preguntas con obvias respuestas que teñían cada momento de cursilería innecesaria. 

El jurado, por su parte, formado por Natalia Jiménez (componente del extinto grupo La Quinta Estación), Nina (ex directora de la Academia), Javier Llano (director de las emisoras musicales de COPE) y Javier Portugués (antiguo integrante del grupo de pop y rock Modestia Aparte), no hacía sino dar halagos y elogios. Uno tras otro. Algunos de ellos más o menos bien argumentados pero otros, como los que daba Natalia, completamente anodinos y mal explicados. Vaya, que podría haberse quedado callada y hubiera sido lo mismo. En momentos específicos los comentarios se volvían repetitivos, casposos o excesivamente afables. Pero mucho. 

Los memes camparon a sus anchas por Twitter e Instagram, confirmando que, cada vez que aparece Operación Triunfo, lo mejor son las redes sociales, pues todas se encargaban, con ingeniosos comentarios y opiniones (no estamos a favor del hateo gratuito), de quitarle peso a esa tonelada de emociones sumamente edulcoradas que transmitían sin descanso por TVE 1. Ahora bien, en cuanto a la música y el talento —al fin y al cabo lo que importa, ¿no?— poco tenemos que contrariar: voces peculiares, representaciones de bastante espectáculo, danza incluida y algunas elecciones de temas bastante acertadas por su distinción de género. Habrá que ver cómo continua el programa y cómo se toma el público las nuevas incorporaciones no solo en el profesorado sino en la estructura de la academia.