¿Tendremos festivales con conciertos de 25.000 personas este verano?

El concierto de Love of Lesbian en Barcelona, con test de antígenos y mascarilla, fue un éxito epidemiológico y sus impulsores quieren que la experiencia vaya a más

Si hay algo que demuestra que no valoramos lo que tenemos hasta que lo hemos perdido es que en Código Nuevo nunca habíamos escrito tanto de festivales como el año en el que no tuvimos festivales. Pero este año no va de contar el cartel ni de entrevistas con músicos ni de colarnos en conciertos en una barca hinchable. Esta primavera estamos siguiendo los festivales como nunca porque después de un 2020 totalmente asocial, algunos promotores están dando pasos hacia el frente y pretenden que los conciertos controlados (con test de antígenos a la entrada) sean cada vez más frecuentes y más masivos.

Uno de los más optimistas es Jordi Herreruela, director del festival Cruïlla de Barcelona, que dijo este finde en una entrevista en El País que lo que vislumbra este verano es “un concierto con miles de personas. Brincando. Bailando. Abrazándose”. Aunque la frase suene imposible, él es uno de los principales impulsores del concierto de Love of Lesbian del pasado 27 de marzo con 5.000 personas en Barcelona. Ahora que se ha hecho seguimiento a los asistentes, se puede afirmar que el acontecimiento no fue un foco de contagio, así que vamos a por la siguiente ronda: Herrera espera poder celebrar el festival entre el 8 y 10 de julio con 25.000 personas cada día y sin distancia de seguridad. ¿Cómo?

La iniciativa del Palau Sant Jordi estuvo supervisada por dos médicos del hospital Germans Trias i Pujol de Barcelona expertos en enfermedades infecciosas para controlar las condiciones de los conciertos. Para este verano, Herreruela espera que hayan llegado a las farmacias españolas unos test de antígenos de cuatro euros que con una pequeña muestra de mucosa nasal pueden arrojar resultados fiables.

Para lograr hacer el test a tanta gente en tan poco tiempo, los organizadores quieren contar con el apoyo de la red de farmacias de la ciudad y que sean los farmacéuticos quienes hagan el test a los asistentes del concierto unas horas antes y metan el resultado en una aplicación. Si todo va bien, podremos ir al concierto, con mascarilla, eso sí, pero sin mantener la distancia, aunque todavía se está discutiendo cuál es el tipo de test más adecuado.

La idea está efervescente en Barcelona porque a parte del Cruiïlla parece que este verano habrá festival Vida (10.000 personas al día entre el 1 y 3 de julio) y Canet Rock (25.000 personas el 3 de julio). En Aranda de Duero suenan las campanas del Sonorama (12-14 de agosto, a partir de 2.500 personas al día). Y la lista, por ahora, acaba aquí. Son festivales pequeños y al aire libre que parecen más fáciles de controlar. Por otro lado, las grandes citas como el Primavera Sound, el Mad Cool, el BBK Live o el Sónar ya han saludado a la gente hasta el año que viene porque la situación aún es delicada.

Y llegamos hasta el final del artículo sin haber hablado del cartel. Porque qué más da... si hay conciertos, qué más da quién los dé. Por ahora, Cruïlla ha anunciado cartel modesto sin grandes estrellas internacionales, pero sí con alguna banda británica. Total, si al final vamos a los festivales a ver lo que nos echen, lo importante, como en la primera comunión, es la fiesta.