Los factores que determinan que tus gatos se lleven bien o mal

Su temperamento, el entorno que les proporcionas y cómo les presentas puede marcar la diferencia

Antes de nada, advertencia para navegantes: no hay una fórmula secreta infalible para que tus gatos se lleven bien como no la hay para que la gente se lleve bien. Al fin y al cabo, los gatos tienen personalidad y a veces resulta imposible la amistad. No obstante, y según las investigaciones científicas, sí que existen factores que pueden contribuir a que las relaciones felinas vayan en la buena dirección. Debes tenerlas en cuenta tanto si ya tienes varios gatos como si estás planteándote introducir un nuevo miembro en la familia.

Primeros puntos a tener en cuenta

El primero de ellos es la sociabilidad. Como explica en 20minutos la especialista en conducta felina Mireia Berenguer, de la Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM), "si, por ejemplo, nuestro gato es adulto y por su carácter consideramos que no es social o incluso que tiene algún problema de conducta, la mejor decisión es no introducir otro gato". Puedes pensar eso de "ya se acostumbrará" o "solo hay que enseñarle a compartir y convivir", pero a veces no funciona. Por mucho empeño que pongas. ¿Para qué liarla?

El segundo factor tiene que ver con la suavidad de la presentación. En palabras de Berenguer, "los gatos necesitan estabilidad, predictibilidad y sensación de control". No puedes simplemente meter otro gato en su territorio y dejarlos a su aire. Así lo explica la experta: "Cómo introducimos a un nuevo miembro es sumamente importante. Los gatos necesitan cambios muy progresivos y una mala experiencia inicial puede provocar que jamás lleguen a aceptarse ya que no disponen de conductas sociales de reconciliación". Se echan la cruz forever.

El lugar: muy importante

El tercer factor tiene que ver con los recursos disponibles. Piénsalo: si en tu hogar no hay espacio suficiente, no hay areneros suficientes, no hay enclaves elevados suficientes, no hay refugios suficientes o no hay zonas de alimentación suficientes, tus gatos se enfrentarán a menudo por ellos. En cambio, si cada uno tiene asignados sus propios recursos, y siente la seguridad de que son suyos y nada más que suyos, estarán muchísimo más relajados. Y ya sabemos que las relaciones son mucho más fáciles desde el relax.

Y esto nos lleva al cuarto factor: el estrés. Porque los ambientes estresantes también pueden poner de mal humor a tus gatos y que eso afecte a sus relaciones. ¿Ejemplos? Entornos con ruidos constantes muy altos, con ambientadores con olores muy fuertes o con visitas de otras personas muy frecuentes. Tienes que crear una atmósfera agradable. Además, debes sumarle factores secundarios como las experiencias con otros gatos, el género o el hecho de estar esterilizados. Los machos sin esterilizar lo tienen más difícil para congeniar.