Existe un lugar en internet donde puedes llorar para curarte

Si la vida es una mierda, a veces hay que abrirse en canal para que la tristeza se expulse hacia fuera. Sería algo así como eliminar demonios y encontrar infiernos a los que puedan largarse. Sí que es cierto que en el ejercicio de curar lo que duele, no siempre las emociones se exponen en forma de lágrimas, sino que el ser humano, por naturaleza, ha encontrado vías emocionales alternativas para exteriorizar las heridas. La rabia, la furia y los gritos podrían ser algunos de ellos, aunque no sanan tanto como la intimidad escondida que uno encuentra en esa habitación donde se puede llorar a gusto.

Webcam Tears es un proyecto de la artista y periodista francesa Dara Moutot en el que las lágrimas se convierten en una exposición de la tristeza colectiva, vista ahora como la nueva pornografía online en la era de una Internet voyeurista. De hecho, en un mundo cibernético en el que nuestro ordenador se ha convertido en el mejor confidente -comemos, hablamos, nos reímos, y sí, también nos masturbamos-, no es tan paradójico pensar que al final, también se pueda llorar frente a ellos.

Inspirada por Laurel Nakadate, que grabó su tristeza durante un año en su proyecto "365 días: un catálogo de las lágrimas", Dara propone resucitar aquellas emociones que hoy en día son más impactantes que una polla o un coño. La gente normaliza el sexo en Internet y no se sorprende cuando, por error, hace clic en la ventana incorrecta y el mundo del porno se abre ante él. Conocemos la forma en la que se reacciona ante el sexo, pero, ¿cómo hacerlo con las emociones cuando son más profundas? 

"Siempre supe que no era la única que se sentía sola, y me di cuenta de que un montón de chicas estaban en Internet para hablar de sus sentimientos. Webcam Tears fue como mi propia contribución a esta creciente escena net art feminista".

La primera vez que publicó un vídeo donde se mostraba a ella misma llorando en Tumblr y Facebook, no tenía un proyecto definido en mente y solo quiso comprobar qué sentía ante la exposición de su tristeza en el mundo online, pero sobre todo, cómo la gente reaccionaría ante esta.

Y ocurrió algo no esperado, pero que funcionó. Las lágrimas son incómodas porque la gente no está acostumbrada a esta exposición tan real del lado humano. "Nos enseñan que debemos escondernos mientras lloramos, y por eso empecé una conversación que derivó en un nuevo concepto: la pornografía emocional". 

Estaba triste y las lágrimas se deslizaban entre sus mejillas, pero no se avergonzó. "¿Por qué diablos debo ocultar mi llanto? ¿Qué es lo que tiene que nos hace sentir tan incómodos? La gente está triste y eso es humano y está bien". 

Un año más tarde del inicio de este proyecto artístico, ya ha recibido más de 70 vídeos. Actualmente, su galería de lágrimas tiene suelo propio y tiene en mente hacerla viajar a otras galerías del mundo. Y aunque este nuevo canal ha recogido multitud de controvertidas opiniones, la poderosa experiencia de entrar en una habitación llena de tristeza en Internet es, seguramente, la mejor forma de conectar con esa naturaleza humana -pero no débil- que todos nos guardamos dentro.

"Cuando te grabas a ti mismo llorando, algo del dolor se va" -Dora Moutot