Estas son las escenas más calientes de la temporada 4 de ‘Élite’

El sexo no es nada nuevo en esta serie, y eso lo saben muy bien sus protagonistas: “Ya estamos muy acostumbrados al calcetín”, dijo Arón Piper.

Noches de pasión, relaciones abiertas, tríos en las duchas, sexo con chocolate o polvos sobre un escritorio, una cama redonda de película o una cama ordinaria de toda la vida, es parte de lo que se puede ver en las escenas más calientes de la temporada 4 de Élite. Es verdad que en este universo el sexo no es ninguna novedad, pero la nueva entrega es todavía más hot que las anteriores y, además, profundiza en temas como el deseo, las fantasías eróticas o las contradicciones que pueden surgir entre relaciones sexo-afectivas. Vamos a ver la que ha liado ahora esta chavalería.

Empezamos por la atracción casi instantánea entre Ander (Arón Piper) y el nuevo alumno Patrick (Manu Ríos), quien en una fiesta se deja llevar rozando con la boca el torso de Ander, pero sin tocarle la piel (al menos al principio). Aunque de primeras pueda sonar raro, para Patrick tiene todo el sentido porque Ander está con Omar (Omar Ayuso): “Por encima de la ropa no son cuernos”, dice este y el otro responde: “Ah, ¿no?”. Esta escena es solo el comienzo de un encuentro explosivo que nunca habíamos visto en Élite: un trío gay. Como era de esperar, los protagonistas son Ander, Patrick y Omar, quienes se besan, hacen sus bajadas alternas al pilón y dejan claro que ahí sobra el deseo, y lo mejor que sale de este trío es que más tarde se da un segundo y el escenario son las duchas del colegio.

Sí, la verdad es que la serie siempre ha destacado por no quedarse corta, y eso es algo que algunos de sus actores llevan muy bien gracias a la experiencia. “Ya estamos curados de espantos”, dijo Piper a SensaCine y añadió: “Ya estamos muy acostumbrados al calcetín”. Quien quizás no está tan acostumbrado es el nuevo estudiante y príncipe heredero Philippe (Pol Granch), que protagoniza uno de los momentos más subidos de tono junto con Cayetana (Georgina Amorós). Si vemos en pantalla a dos jóvenes bastante atractivos, una casa de príncipe como picadero y una cama redonda de terciopelo como centro del placer, ¿qué puede fallar? Pues bueno, una gran cagada de este principito, pero mejor no hacer spoilers.

Otra de las secuencias que ha hecho saltar las chispas es la de Samuel (Itzan Escamilla) y Ari (Carla Díaz), también nueva alumna y hermana de Patrick, quien deja muy claro lo mucho que le gusta su compañero de clase en la fiesta de las toallas, cuando abandonan la juerga y se meten en una habitación. Ahí la atracción sale sola: solo necesitan darse cuatro besos para que Ari se saque las bragas y la toalla, Samuel se quedé embobado ante su cuerpo desnudo y los dos sepan que ha llegado el momento de ponerse el condón para que empiece la fiesta de verdad.

Y para cerrar esta batería de encuentros fogosos, tenemos otra novedad muy importante que habla de diversidad sexual: un encuentro entre mujeres. Se trata de la cuarta nueva incorporación a la serie, Mencía (Martina Cariddi), y de la veterana Rebeca (Claudia Salas), quienes comienzan con un beso en una azotea y luego pasan a una cama cuyo ingrediente principal para hacer del sexo algo inolvidable es rociarse con chocolate. Y aunque haya sido una escena bastante original y fuertemente aplaudida, para Claudia fue algo complicada. Como señaló a SensaCine: “Antes de rodarla estaba súper nerviosa y fatal (…) Pero, contra todo pronóstico, ahora tengo que decir que es la secuencia en la que más cómoda me he sentido en mi vida”, y también una de las que contribuyen a naturalizar el sexo en general y el amor entre personas del mismo sexo.