Elisa Lam, el caso sin resolver que solo se explica con lo paranormal

Muchas preguntas y ninguna respuesta: ¿por qué el ascensor no funcionaba hasta que ella salió de él? ¿Quién desconectó la alarma? ¿Quién (o quiénes) abrió la pesada tapa donde se encontró su cadáver?

El Hotel Cecil de Los Angeles se ha ganado la fama de ser uno de los lugares más siniestros del mundo. Fundado en 1927, tiene el dudoso honor de haber albergado a algunos de los asesinos en serie más famosos (como Jack Unterweger y Richard Ramírez, “El acosador nocturno”, cuya docuserie se acaba de estrenar en Netflix, y Elisa Lam). Y no solo verdugos, también víctimas. Por ejemplo, Elizabeth Short, la Dalia Negra, fue vista por última vez en el hotel antes de aparecer descuartizada. Historias terribles que, además, seguro que te suenan de American Horror Story: desde el hotel, que protagonizó la quinta temporada, hasta personajes como Short y Ramírez, que hicieron cameos como personajes secundarios. En resumen, un nido de los horrores.

El día 10 de febrero, Netflix publicará un documental sobre uno de sus últimos misterios, sucedido en 2013 y que todavía no se ha resuelto. Es la historia de Elisa Lam, una universitaria canadiense que se tomó un año sabático para conocer la West Coast estadounidense y que, en una de sus paradas, se alojó en el Cecil. Durante su road trip llamaba cada día a sus padres, hasta que dejó de hacerlo. Preocupados, intentaron localizarla y esclarecer qué había sucedido. La policía no podía encontrarla: se había esfumado de la Tierra, así que recrearon sus últimos momentos en el hotel, último lugar donde había sido vista con vida.

Llegó el día 26 de enero al hotel. En principio, a una habitación compartida, pero había actuado de forma extraña y la pusieron en una habitación para ella sola, para no molestar al resto de personas. Una vez allí, continuó con su comportamiento errático hasta que desapareció. Buscaron las cintas de seguridad del hotel y se encontraron con unas perturbadoras imágenes del ascensor de su planta. Ella entraba asustada y tratando de esconderse, como si huyese de alguien. Clica a los botones de forma obsesiva, pero las puertas no se cierran. Es como si alguien (que no se ve en cámara) estuviera presionando al botón de abrir puertas. Ella sale varias veces, hablando con alguien, gritando a algo que no vemos, se pone histérica y se va corriendo. Es entonces cuando las puertas se cierran y el ascensor funciona, cuando ella se ha ido. Y hasta aquí, no hubo más imágenes. Un misterio.

La investigación prosiguió a ciegas hasta que los huéspedes del hotel denunciaron que el agua del hotel salía rara. Los trabajadores subieron a la azotea para investigar el sistema de agua y se encontraron con el cuerpo de Elisa, desnudo y en descomposición, flotando en el depósito. La posterior autopsia no encontró señales de violencia ni drogas, así que había muerto ahogada. Pero esto era complicadísimo: la azotea tenía alarmas, así que tenían que haber sido apagadas antes de subir. Por otra parte, si fue asesinada y tirada ahí, el asesino tendría que haber subido una escalera de más de tres metros con el cadáver a cuestas. La de suicidio también quedaba descartada: una sola persona no tenía fuerza para abrir la tapa, incluso los bomberos tuvieron que extraer el cadáver haciendo un orificio en la tapa.

Por eso el misterio sigue sin resolverse: si matarla es improbable y suicidarse también, ¿qué pasó? Obviamente, esto ha despertado un montón de teorías. Como, por ejemplo, que Elisa fue víctima de un poltergeist. Como explica El Confidencial, “una loca teoría de la red asegura que el primer número que Elisa pulsó en el ascensor fue el cuatro (número de la mala suerte en algunos países de Asia), forma en la que se inicia un ritual originario de Corea del Sur para pasar a otra dimensión”. Otros amantes de lo inexplicable también señalan los parecidos de este caso con la película japonesa Dark Water, estrenada diez años antes de su muerte, y que va sobre un edificio donde los fantasmas aparecen en el ascensor y en forma de agua turbia y sucia porque están invocados por el cuerpo de una chica asesinada en el tanque de agua de la azotea del edificio. Sí, igual que Elisa. Y así, hasta el día de hoy: sin más respuestas.