El documental que te demuestra que tu adicción al móvil es irreversible

Con 'The Social Dilemma', Netflix raja de las redes sociales mientras promociona el botón de ver rápido para que podamos ver más series

 

Bienvenido a tu terapia de choque para dejar las redes. ¿Es la primera vez que estás aquí? No lo creo. Puede que te lo hayas planteado después de darte cuenta que no te sentías especialmente bien tras pasar el día comparando tu cuerpo con gente de tu alrededor en bikini. O cuando encontraste en ajustes que tu móvil monitoreaba cuánto tiempo pasas en cada aplicación y descubriste que las cifras subían a tres horas diarias en Instagram. The Social Dilemma es uno de esos puntos de inflexión en el que lo que te echará para atrás será el temor de que simplemente “dejarlo” no sea suficiente.

El nuevo documental de moda de Netflix es un cuento de terror sobre los efectos de las redes sociales en la sociedad, un diluvio de ideas que huelen a teorías conspiranoicas de no ser porque están dichas por ex-jefes de las compañías de Internet que están presentes en nuestro día a día. Esto es la clase de “Introducción al Capitalismo de Vigilancia I”, que debería ser de créditos obligatorios, en el que aprendes que el Zuckergate no es la excepción sino la norma.

Igual que pasa con las chicas en las discotecas, que nosotros somos el producto ya los sabíamos. Que nuestros datos son recogidos y usados con fines comerciales es algo que nos frustra con pasividad, mientras en la intimidad maldecimos a la Unión Europea porque su política de privacidad haga que tengamos que pasar tres segundos aceptando los términos (y firmando manualmente con el diablo) cada vez que entramos a una página web. The Social Dilemma explora cómo los jefes de equipo de diferentes redes sociales han estudiado psicología persuasiva para hacer sus likes, sus stories y sus actualizaciones más adictivas, haciendo de tu experiencia en el móvil diaria un Flappy Bird infinito.

Este discurso tan de hace 10 años (que en años de Internet esto equivale a un par de siglos) llega a la actualidad en la segunda mitad del documental, cuando el asunto se vuelve político. Tal y como se explica en él, que los algoritmos se acaban adaptando tanto a nuestra propia visión de la realidad hace que los polos ideológicos se separen cada vez más, no por un plan villano maestro sino como una respuesta natural a un entorno que nos hace la pelota para que pasemos más tiempo en ellos. El formato en el que estas redes capturan nuestra atención, a través de agujeros de gusano de contenido, saltando de recomendación en recomendación, hace que solo acabes leyendo y viendo aquello que da la razón a la forma en la que ya piensas. Si una persona es anti-vacunas, Facebook le recomendará que se una al grupo local de Pizzagaters.

Para aquellos que siguen los medios de EEUU con el auge del QAnon, The Social Dilemma no cuenta nada nuevo, y resultará molesto por el nivel de dramatismo innecesario que trae consigo. El tufillo hipócrita de Netflix, apuntando con el dedo a otras plataformas viniendo de una que se plantea en cualquier momento ponernos un botón de reproducción acelerada para consumir más, está siempre presente. Amasada para todos los públicos, incluso parece que para aquellos a los que hora y media de unos señores de Silicon Valley hablando les parecería demasiado, The Social Dilemma alterna sus entrevistas con una historia ficcionada de una familia que ve su vida afectada por las redes. Con una historia tan vaga y exagerada que por momentos no se entiende su hilo narrativo, esta mezcla entre videoclip de Katy Perry y video de clase de educación para la ciudadanía nos recuerda que viendo esto estamos durmiendo con el enemigo. 

Sin embargo, para aquellos que no siguen el noticiario tecnológico estadounidense (totalmente justificado teniendo en cuenta el bombardeo de noticias que ya sufrimos en cada país) el documental es una buena mano de apoyo para cogerle la delantera a la realidad y ayudarnos a descifrarla.

Y es que unos mensajes crípticos escritos de forma anónima conocidos como QAnon en 4chan están causando un verdadero problema. La gente que está metida en la conspiranoia y que comparten noticias falsas en grupos de Facebook creen que detrás de estos mensajes se encuentra un individuo con grandes conocimientos de secretos de estado, que está revelando cómo Donald Trump está peleando para sacar a la luz a un grupo de pedófilos satanistas. Esto que suena a guión del thriller de ciencia ficción que te encuentras zapeando a las 11 de la noche está llegando a tener apoyo público por parte de senadores como Eric Berthel (Connecticut) o Joni Ernst (Iowa), y haciendo de esto, con la vista puesta en las elecciones de 2020, un problema mundial. Girando los ojos en las partes dramatizadas y absurdamente cutres de The Social Dilemma, hay partes que apuntan a lo correcto: a la punta del iceberg de un auge de la ultraderecha que no sería posible sin los mecanismos de funcionamiento y polarización de las redes sociales que usamos cada día.