La Dismorfia Corporal: El Infierno De Ver Un Monstruo En El Espejo

Estamos a 2015 y, si hablamos de trastornos de la alimentación, casi todo el mundo cree saber de qué va el asunto, pero pocas personas me he topado por ahí que conocieran esa otra forma hermana de infierno llamada dismorfia corporal.

Las personas que sufren este trastorno tienen una visión irreal, deformada y alterada de su propia imagen. Generalmente se obsesionan con una parte concreta de su anatomía, y pueden pasar horas al día pensando sobre ello, analizándose y fustigándose frente al espejo en un círculo vicioso de odio y rechazo a sí mismos.

“La edad más frecuente en la que se presenta este problema es la adolescencia, y las partes por las que mayor obsesión tienen son pelo, nariz, piel, ojos, orejas, piernas, rodillas, pecho, genitales o la creencia de que su cara es asimétrica” - P. Arévalo, psicóloga.

Se calcula que el 1% de la población que la padece vive cada día atormentada frente a su reflejo. De hecho, muchos de los que la sufren tienen a día de hoy el deseo de poner fin a su sufrimiento en el gran negocio de la cirugía estética. Teniendo en cuenta el aislamiento social y la ansiedad que conlleva todo este mundo de pesadilla causado por la falsa percepción de su cuerpo, cualquier precio o riesgo puede parecer poco en comparación a la miseria permanente en la que están atrapados.

Algunas personas se operan hasta perder movilidad muscular o producir otro tipo de daños irreparables en su cuerpo.

Intentar arreglar con una rinoplastia una enfermedad mental es como intentar arreglar con homeopatía un infarto de miocardio. Una persona con dismorfia corporal nunca podrá quedar satisfecha con una cirugía, porque las expectativas ante los resultados de algo que no era así en primer lugar inevitablemente serán irreales, y el producto de la operación decepcionante.

Si no se toman medidas a tiempo, es muy común que los enfermos acaben encerrados en casa, deprimidos, pierdan su trabajo y sus amistades. Es importante hacer algo al respecto si pensamos que alguien de nuestro entorno puede estar cayendo en este pozo, ya que la gente con dismorfia corporal tiene un 45% más de probabilidades de intentar suicidarse que una persona con una salud mental normal. Y, como siempre suelo decir, en estos casos más vale ser un amigo pesado que un amigo que se preocupa demasiado por no parecerlo.

"Te has estado criticando a ti mismo años y años y no ha funcionado. Trata de aprobarte a ti mismo y mira qué ocurre" - Louise L. Hay.

Crédito de la imagen: DB photography