Deberías hacer un maratón de RuPaul antes de que estrenen su versión española

Aprovecha que tienes la mayoría de temporadas en Netflix para ver uno de los 'talent show' con más buen rollo de la televisión

Después del exitazo de Veneno, ATRESplayer Premium (el "Netflix de Antena 3") vuelve a apostar por contenido LGTBI. Esta vez, con la versión española del talent show RuPaul's Drag Race, el exitazo de la drag queen RuPaul (que le da nombre al show), y que ya ha sido adaptado a otros países, como Canadá, Reino Unido, Tailandia o Países Bajos. El programa (cuya versión estadounidense está en Netflix), consiste en poner pruebas duras de todo tipo, desde canto y baile hasta costura e improvisación, a una decena de drag queens. Semana a semana se va eliminando la que peor lo ha hecho en la prueba eliminatoria (una lipsync battle entre las dos que peores críticas recibieron durante todo el episodio), hasta encontrar con la drag queen 360º al final de la competición. Vamos, como una especie de Paquita Salas para transformistas. 

El reality original ha sido un éxito en Estados Unidos. No solo de audiencia, también de crítica: hasta ahora ha conseguido 19 premios Emmy, una barbaridad. Sus adaptaciones han pasado por prestigiosas cadenas como la BBC (encargada, obviamente, del Drag Race británico), y en general han recibido muy buenas críticas. El programa ha sido un pelotazo internacional, pero no solo la mamarrachería de las pruebas y de sus concursantes, sino porque ha conseguido formar un universo de buen rollo, amor propio y memes del cual es difícil salir una vez metidx. Por si todavía no has visto el reality, te damos 4 motivos para hacerlo.

1. El léxico "rupauliano" es adictivo

Cuando empieces a responder a tus colegas con un squeeze me?, les llames henny o conozcas el significado de la abreviatura de C.U.N.T. (charisma, uniqueness, nerve and talent, es decir, las cualidades imprescindibles que debe tener una reina), es que estarás metidx hasta el fondo del léxico "rupauliano". Sí, las drag queen hablan diferente. Y sí, es adictivo. Ellas no dicen ok, sino okurr (no, esta palabra no la inventó Cardi B). O no insultan, hacen reads o lecturas (siguiendo la estela de las históricas drag del documental queer Paris is burning). O sirven el té, cuando alguien dice una verdad incómoda que va a despertar polémica o discusión. Verte todas las temporadas equivale a un grado de lingüística. 

2. El 'contouring' será tu nueva religión

No volverás a ver el maquillaje natural de la misma manera. ¿Ir con la cara lavada y ya? Ni muertx. Después de este talent, se acabó sentir el sol en tu piel sin pasar por una base. Gracias al reality aprenderás la diferencia entre marcarse un beat, un maquillaje de cara perfecto, o un cooking, aplicar tal capa de corrector que acabe derritiéndose. También entenderás cómo se esculpe de verdad un rostro a base de luces y sombras, y no lo que hace Kylie Jenner. Perderás el pudor a pestañas postizas del tamaño de un plumero o a dramatizar tu mirada a base de rimmel. Se acabó eso de maquillaje discretitx. Eso sí: ve ahorrando porque un buen maquillaje drag es carísimo. 

3. Entenderás que la moda y el arte van reñidos

Como decía la maravillosa mezzosoprano dramática, Manuela Trasobares: "¿Por qué no la mujer vestirse con toda su lujuria?". Si te quedaste flipando cuando Julie Andrews consiguió vestir a una familia entera con las cortinas rancias de la abuela, en RuPaul te vas a morir: ya no solo hacen vestidos moñas con una cortina, también gowns dignos de la MET Gala. Por ejemplo, recordemos el challenge de la temporada 8 que consistía en fabricar looks solamente con papel. Sí, con papel. Arrancado directamente de libros, una pasada. O en la temporada 5, cuando una concursante, Roxxxy Andrews, hizo un vestido con regaliz, la chuche.

4. Los lip syncs te van a flipar

The time has come for you to lip sync for your life. Good luck and DON’T-FUCK-IT-UP”, si cuando RuPaul pronuncia las palabras mágicas no se te pone la piel de gallina, deja de mirar el programa. Estás frente a la batalla final de dos drag queens jugándose su permanencia en el programa con un combate de playback. Más épico que Mortal Kombat. La que lo haga mejor se lleva la gloria, la otra un sashay away (en léxico drag, "hasta nunca"). Imposible borrar de la memoria momentazos épicos que dieron estos lip syncs. Por ejemplo, cuando Sasha Velour se arrancó la peluca y llovieron pétalos de rosa sobre su cabeza. O la expulsión de Valentina al no querer quitarse la máscara que cubría su rostro (ella, ¡precursora del covid!) por no saberse la letra de la canción. O la mítica peluca doble de Roxxxy Andrews. Son tantos que es imposible de quedarse con solo uno. Solo podemos decir: trágate el programa y descubre tus favoritos por ti mismx.