Nos colamos en el rodaje de 'Élite', la nueva serie adolescente de Netflix

Chavales de barrio en un instituto pijo, un asesinato, drogas y sexo, son los ingredientes de la serie del otoño

Descubrir pedacitos de nosotros mismos en las ficciones que consumimos tiene cierto efecto terapéutico: nos hace sentir menos solos, menos desubicados. Por eso, y hasta hace bien poco, nos tragábamos tantas horas de series como Skins, Gossip Girl o Misfits. Porque funcionaban como un espejo analgésico de todos nuestros problemas reales. Por desgracia, las series juveniles fueron desapareciendo silenciosamente del repertorio televisivo hasta dejarnos huérfanos de historias que hablaran de nosotros. Hasta ahora. Porque este otoño llegará a Netflix la primera temporada de Élite.

Manuel Fernandez-Valdes / Netflix

Silencio, se rueda

La plataforma de streaming lleva meses promocionándola. Unos cuantos jóvenes humildes por aquí. Otros cuantos forrados de pasta por allá. Un instituto superprestigioso. Y una tensión sociohormonal tan intensa que acaba en asesinato para transformar una radiografía adolescente en un verdadero thriller televisivo. La mezcla promete. Tanto que necesitábamos saber más. Bastante más. Así que decidimos colarnos en el estudio de grabación de la serie (bueno, en realidad nos invitaron a una visita de prensa, jeje) para ser testigos de cómo rodaban una de las escenas que formarán parte de alguno de los ocho episodios de esta primera temporada.

Una escena cargadísima de tensión. Las cámaras registran una y otra vez cómo el personaje interpretado por la actriz mexicana Danna Paola, una chica poderosa y maliciosa, arrincona al personaje al que da vida la intérprete María Pedraza en los baños del ficticio instituto de Las Encinas, destinado a la élite económica. La acosa con cierta seducción. La amenaza con fingida dulzura. La somete. La escena tiene tanto realismo que los aplausos fin de escena no consiguen quitarme el mal rollo. El bullying estará muy presente. Aprovechamos el momento para que el director, Dani de la Orden, nos cuente qué más veremos en Élite.

Manuel Fernandez-Valdes / Netflix

Máximo misterio

Es impepinable: algún personaje acabará convertido en un asesino. Y eso, según explica Dani de la Orden con una enorme sonrisa en la cara, no solo aportará un sentido final a toda la temporada, sino que además concede cierta lectura triste de cada escena de la serie: "Élite tiene algo bonito: es la crónica de un asesino anunciado. Eso hace que haya drama en cada plano porque puedes estar emocionándote con un personaje y al mismo tiempo plantearte si podría ser un asesino. Ese contraste aporta un toque trágico maravilloso". Ni siquiera él, ni los actores y actrices, supieron la respuesta hasta grabar el último episodio de la serie.

Manuel Fernandez-Valdes / Netflix

Choque de clases

"Juntar dos elementos que no encajan genera una olla a presión que irá explotando un poquito a veces ha explotar de verdad en el capítulo ocho", cuenta el director catalán. La marginación y todas esas mierdas clasistas, como hemos podido comprobar durante la grabación de la escena, formarán parte de Élite, pero no pienses que te resultará tan sencillo tomar bandos. "Los espectadores podrán empatizar con todos los personajes, incluidos los ricos. Ellos también tienen sus problemas. No queríamos crear buenos y malos". Es, por cómo lo dice, uno de los logros de Élite que más enorgullecen al realizador.

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Drogas: que no cunda el pánico

Todos sabemos que cualquier serie sobre jóvenes que pretenda ser honesta con el espectador debe meter droga aquí y allá en sus historias. Pero la mayoría, dice de la Orden con hartazgo desde la que será una de las aulas protagonistas de Élite, tratan el tema con ese paternalismo moralista tan chirriante: "Entendemos tanto a esta juventud que no podemos hacer un drama de las drogas y de sus consecuencias. Élite no demoniza ni hace apología de ellas. Lo tratamos como lo vive cualquiera a los 17 años: con naturalidad. Vas a una fiesta y la droga está ahí. Es un tema universal de la juventud que no juzgamos moralmente".

Manuel Fernandez-Valdes / Netflix

Mucho sexo

"Habrá mucho sexo pero siempre con valor narrativo. No habrá dos polvos iguales. Habrá polvos desde la rabia, la traición, el juego, el interés e incluso la sumisión. Y eso es mucho más interesante que el morbo de ver una teta o un culo en una escena de porno soft. Élite es provocativa no por el sexo que muestra sino por lo que significa ese sexo", dice de la Orden convencido. Además, insiste de nuevo en esa falta de moralismo a la hora de tratar temas como la pérdida de la virginidad o la utilización de condones. Hecho bastante atípico en las series juveniles españoles. Dani de la Orden lo sabe. Y su entusiasmo al hablar de ello lo demuestra.

Manuel Fernandez-Valdes / Netflix

Complejidad emocional

Aunque Élite sea primordialmente una serie dirigida a adolescentes, el realizador subraya que tanto los arcos narrativos como los personajes serán lo suficientemente complejos como para atrapar también al público que ya dejó atrás ese etapa vital. "Más allá del cliffhanger del asesinato, que engancha durante toda la temporada, resulta muy fácil conectar con los personajes emocionalmente porque tienen muchas capas. No hablamos simplemente de chicos y chicas que se enamoran y desenamoran, sino de adolescentes con todos sus problemas", explica el director de El mejor verano de mi vida.

Manuel Fernandez-Valdes / Netflix

Algunas de esas capas son heredadas. Como cuenta el director barcelonés, "los personajes reproducen los patrones de actitud y comportamiento de sus padres, pero irán encontrando sus propias voces a lo largo de la temporada. Es un juego de espejos y paralelismos". Uno que promete huir de los lugares comunes para convertirse en la voz de los centennials, esa nueva generación Z, a través de personajes complejos. Este plató que abandonamos ahora, con sus sobrios pasillos, sus aulas de instituto y sus pequeñas casas de clase trabajadora, ha sido testigo. Y en otoño lo seremos también nosotros.