Te ayudamos a entender la peli que todo el mundo ve en Netflix sin enterarse de nada

'Estoy pensando en dejarlo' es lo último del guionista de 'Eternal sunshine of the spotless mind', la peli que traumatizó a una generación

Vociferada desde todos los niveles de la cinefilia internetera, Estoy pensando en dejarlo era una de las películas más esperadas del año. No es para menos: esta es la tercera película propia del director más conocido por ser guionista de Cómo ser John Malkovich (Spike Jonze, 1999) u ¡Olvidate de mi! (en inglés Eternal sunshine of the spotless mind, Michael Gondry, 2004), Charlie Kaufman. Basado en la novela del canadiense Iain Reidd, Estoy pensando en dejarlo apuntaba maneras dado el historial de Kaufman de llevar obras literarias al cine “a su manera”. Ya lo hizo con la película Adaptation (Spike Jonze, 2002), en el que a Hollywood se le metió entre ceja y ceja llevar a la pantalla el best seller El ladrón de orquídeas de Susan Orlean (un libro “inadaptable” por su falta de trama), y Kaufman decidió meterse a sí mismo en la trama, haciendo una película sobre el propio Charlie Kaufman (interpretado por Nicolas Cage) adaptando El ladrón de orquídeas.

Que Estoy pensando en dejarlo fuese producida por Netflix y tuviese una premisa sencilla (una chica está pensando en romper su relación con su novio y se ve envuelta en una cena en casa de sus padres), dejaba pensar que esta podría ser una de las películas más comerciales del director. Y sin embargo, su tono de thriller adentra en poco tiempo hacia una película cada vez más confusa. Hay algo raro. Vas notando unos pequeños detalles que no encajan. ¿No se supone que la protagonista era científica? ¿No se llamaba de otra forma?

Las claves para entender I’m thinking of ending things

Ojo que vienen spoilers.

La película se entiende mejor cuando miramos desde el final hacia el principio y también con la ayuda del libro original en el que está basada la película, que a pesar de que también es confuso, da más pistas y permite ir más despacio. Aceptando que hay una parte de la trama que es real (lo que ocurre) y la alucinación, la peli se entiende desde el punto de vista del limpiador de la escuela, personaje que en un principio parece un simple secundario. Él es el verdadero protagonista de esta historia, una persona mayor, deprimida, que está recapacitando sobre su pasado, pensando en lo que pudo ser y lo que no fue, con una versión idealizada de una chica que conoció una vez. En el libro de Iain Reed esto es aún más explícito, ya que especifica que el protagonista vió a una chica en una noche de trivial pero nunca tuvo el valor de hablarle, creando su propia idea de cómo pudo ser. Él la ha construido a partir de la cultura que consume y todo lo que dice son ecos de textos que ha leído o películas que ha visto.

Netflix

Como una especie de reverso tenebroso de Ruby Sparks, la película critica la ficcionalización de la mujer por parte de esta mente masculina. Mientras que está manic pixie dream girl, esta mujer idealizada que salva a un hombre perdido en su vida, es un tema recurrente en su filmografía, es la primera vez que se nota la satirización de este tipo de trato a la mujer: parece que Kaufman ha asistido a sus reuniones de misóginos casuales anónimos y estamos contentos por ello.

Uno de los mayores problemas a la hora de entender la película en la comunidad hispanohablante ha sido la desafortunada traducción al español de “Estoy pensando en dejarlo”, cuando en el contexto de la película es un literal “Estoy pensando en acabar las cosas”, aludiendo a los pensamientos suicidas del protagonista. En la versión original juega con este doble sentido de la frase, ya que la chica del principio no es más que el producto del inconsciente del verdadero protagonista, y esas palabras algo que ronda su cabeza de forma obsesiva y repetitiva. El plano final se entiende mucho mejor de esta forma.

Otras pequeñas pistas a seguir

Kaufman, que tiene tendencia a meter mil detalles y mil capas a interpretar, deja caer lo que podría ser otra pista: el padre del protagonista dice padecer de cuerpos de Lewy, un tipo de demencia de transmisión genética cuyos síntomas son tener alucinaciones sobre el pasado y la depresión. Podría ser un detalle tonto si no fuese porque partir de trastornos mentales para representar pensamientos y emociones es habitual en su filmografía: en Synecdoche New York el protagonista se llama Caden Cotard, con un apellido que hace referencia al síndrome de Cotard, enfermedad psicológica que lleva a los que la padecen a pensar que están muertos (muy en el tono de trama de la propia película). Para Anomalisa se inspiró en el síndrome de Fregoli, otro desorden en el que el paciente cree que la gente a su alrededor es una misma persona.

Aunque estos sean unos hilos por donde tirar, las películas de Kaufman siempre dejan espacio a la interpretación propia, y se dejan disfrutar sin entender la trama totalmente. Como el resto de su filmografía, la película está llena de los llamados “easter eggs”, detalles que irán apareciendo en foros de internet a medida que pase el tiempo y los espectadores los encuentren, que dotarán de más sentido (o sentidos) la propia película. Y a pesar de que no sea del agrado de todos, especialmente no si te pusiste a verla a la hora de comer esperando entretenimiento fácil, que Netflix esté apostando por producir cosas así de arriesgadas es para estar contentos.