Se amaban "tanto" que operaron sus cuerpos hasta ser la misma persona

Esta semana ha muerto Genesis P-Orridge, una artista que plasmó en la pandrogenia su visión radical del amor. Su historia la cuenta en el documental 'La balada de Genesis y Lady Jaye'

“Nos enamoramos al primer minuto de vernos una a la otra, y mientras nos volvíamos más y más obsesivamente enamoradas, teníamos este sentimiento de “ojalá pudiera comerte. Ojalá pudiera cogerte, que yo me convirtiese en ti y tú te convirtieras en mi”

Genesis P-Orridge sobre su mujer Lady Jaye Breyer P-Orridge

La única noticia no relacionada con el coronavirus de la que me pude enterar esta semana fue sobre la muerte de Genesis P-Orridge, mientras deseaba que el ruido blanco de la pandemia en las noticias me hubiese ocultado esta información un par de semanas más. La artista transgénero británica, performer, escritora, música y todo lo que se nos pueda ocurrir cuando decimos las palabras “artista vanguardista de los años 80 y 90”, venía peleando con la leucemia desde 2017. No nos deja solos: nos deja la música industrial (estuvo a la cabeza de los grupos Throbbing Gristle y Psychic TV) y por suerte, algunos pudimos verla en el Primavera Sound del 2016 por última vez, un año antes de que le diagnosticaran la enfermedad y se retirase forzosamente de los escenarios.

Pero sobre todo, Génesis nos deja una forma radical de entender el amor: la pandrogenia, una idea que la llevó al quirófano, con su última mujer, Lady Jave, para operarse hasta tratar de confundirse la una con la otra. Este concepto es imposible de explicar sin conocer la historia de amor que vivieron Génesis y Lady Jaye. Así que ahí vamos.

La balada de las enamoradas

Mi primer contacto con Genesis a través de La balada de Genesis y Lady Jaye (disponible en Filmin), un documental de 2011 dirigido por Marie Losier, una curadora de arte francesa que deja a Genesis todo el espacio que necesita para narrar su propia historia (dejar hablar más a los personajes que a sí mismas es una característica de muchas mujeres directoras que se agradece). 

Genesis y Lady Jaye se conocieron donde empiezan las grandes historias de amor que merezcan ser contadas: en una mazmorra BDSM en medio de los años 90. Se enamoraron al instante. Genesis lo cuenta sin ninguna vergüenza ni cinismo. Quizás sea el contraste con su arte (las imágenes y la música) tan sexual, tan político y a grandes rasgos tan desagradable lo que hace que esta historia tan edulcorada se pueda digerir. 

La verdad es que Genesis es una cuentacuentos fascinante. Su amor por Lady Jaye es tal que empiezan a darle a la cabeza para ver cómo pueden plasmarlo en sus propios cuerpos. Todos hemos tenido amigos que a las dos semanas de echarse novia desaparecen como si hubiesen sido abducidos por un OVNI o que empiezan a subir imágenes de té matcha en sus stories y hasta clips de Las chicas del cable cuando los únicos dos intereses que le conocías eran el Zelda y las motos. De repente, José no es más el José que conocías, sino una mezcla con su nueva novia Laura. Josaura.

La balada de Genesis y Lady Jaye

Genesis y Lady Jaye deciden que en vez de tener hijos, que consideraban que al fin y al cabo eran la mezcla entre las dos personas que los engendraban, iban a modificar sus cuerpos para para parecerse la una a la otra. Fusionarían sus cuerpos en uno solo, convirtiéndose en lo que llamaban el tercer ser. No podemos negar que es una alternativa ingeniosa a la superpoblación que sufre el planeta.

Así, el día de San Valentin de 2003, mientras el resto del mundo estaba muy ocupado declarando su amor en el equivalente de 2003 a La Tagliatella, Genesis y Lady Jaye se pusieron implantes en las tetas juntas.

Fusión de identidades

Mientras que en los últimos años hemos utilizado la cirugía estética para la Kardashianización de nuestros cuerpos y para ponernos la nariz de Ester Expósito, la Pandrogenia ampliaba su utilidad. Con la modificación de los cuerpos y de los comportamientos, el experimento colectivo de Genesis y Lady Jaye tenía como intención crear este tercer ser andrógino, al que se llegaba a través de la fusión de sus identidades.

Lo que hicieron Genesis y Lady Jaye es difícil de justificar y sobre todo hoy en día. Para usar la palabra de moda podemos definir este romance de amor tóxico porque esta pérdida de identidad propia en la pareja es desconcertante, pero no deja de ser hipnótico ver cómodos mujeres levan sus vidas al extremo en nombre del arte. El documental toma lugar después de la muerte de Lady Jaye, contado por su amada, que quería que fueran recordadas como “una de las más grandes historias de amor de todos los tiempos”. Yo por lo menos la recordaré así, y como la llamaba Marc Jacobs “la definición de la autenticidad”.