Cada vez hay más adictos a Friends que no habían nacido cuando se estrenó

La legión de fans de la mítica serie norteamericana no para de crecer aunque hace casi 15 años que terminó

David Hart, de 26 años, está en la cama con el portátil encima de las rodillas en su piso del Eixample de Barcelona descojonándose porque Ross acaba de descubrir que Chandler le meó en la pierna a Mónica después de que le picara una medusa en sus últimas vacaciones. Es una noche como otra cualquiera de julio de 2018 y David ni siquiera se plantea que ese capítulo de la cuarta temporada de Friends se emitió por primera vez en septiembre de 1997, cuando él tenía solo cinco años. Es uno de los cada vez más numerosos jóvenes menores de 30 años que se enganchan a esta mítica serie que terminó de grabarse en 2004.

"Tengo muchísimos amigos que están enganchados a Friends. Había visto capítulos sueltos en la tele y no me llamaba la atención, pero después de tanta insistencia me la puse desde el principio y me flipó", cuenta David, que ya ha visto dos veces las 10 temporadas y confiesa que es incapaz de irse a dormir sin ponerse un capítulo. En la vida se hubiese imaginado a sí mismo viendo una serie más de una vez, pero parece ser que había infravalorado su capacidad adictiva.

Por qué genera adicción

"A una buena comedia es fácil engancharse en cualquier momento", nos cuenta por correo electrónico Natalia Marcos, la especialista en series del diario El País. A ella no le extraña nada que se vuelvan a ver los capítulos: "A todos nos gusta pasar un rato divertido y olvidarnos de los problemas, y más si supone reencontrarse con personajes que conocimos hace tiempo y podemos jugar a prever lo que va a ocurrir o lo que van a decir". Porque, evidentemente, a estas alturas, muchos son verdaderos expertos: se saben los diálogos y las tramas de memoria y tienen sus momentos más míticos.

"Es muy difícil elegir uno, hay muchos!", nos dice María Esteve, de 23 años, por WhatsApp pero cuenta que hace unos días estaba viendo "la parte donde Mónica y Chandler están juntos y aún no lo sabe nadie más excepto Joey y entonces...."

Tanto María como David coinciden en que fue un friendadicto de su entorno que les insistió y acabaron picando para ponérsela entera. "Tenía varios amigos que la veían pero mi primo era especialmente fan y siempre la veía en la tele", comenta la joven publicista catalana, además de que sabía que era un must see de la historia de la televisión. "No hay semana que Friends no esté entre las series más populares de IMDB. Está teniendo un impacto muy profundo. No sé si volveremos a ver nada igual a corto-medio plazo", comenta David, que se basa mucho en los rankings y las puntuaciones de las páginas especializadas para elegir películas y series.

A Flor González le fascinan los personajes y, de hecho, fantasea con estar sentada en ese sofa de El Central Perk con ellos: "Me encanta cómo introduce al espectador. Es como si sintieses que eres alguien más del grupo de seis". Esta malagueña de 21 años es perfectamente consciente que es más joven que la propia serie y que los actores que interpretan a los personajes con los que le gustaría tomarse algo, podrían ser sus padres. "Me flipa pensar que, mientras se estaba emitiendo, yo aún no había nacido y que aún así me identifico en mayor o menor medida con algo de todos los personajes", dice Flor, a quien no le molesta en absoluto la estética noventera de la serie, al contrario, es una de las cosas que más le gustan. 

Nadie parece tener problemas en que, al principio, los personajes utilizaran un busca para contactarse o que sus primeros móviles fueran casi zapatófonos. De hecho la serie Stranger Things ha tenido que recrear de forma artificial la estética de los años ochenta, lo que ha sido incluso uno de los ingredientes de su éxito. "No creo que eso sea un problema, la base en una comedia así son sus chistes y sus personajes, y esos siguen funcionando", nos cuenta la experta de El País.

Ella también se cuenta entre los fans de Friends: "Entera la he visto una vez, luego me compré el pack de DVD de toda la serie pero abrí solo la primera temporada", confiesa Natalia. Pero teniendo en cuenta que su trabajo es tener conocimiento sobre todas las series del mundo, entendemos que no pueda repetir, así que aprovechamos para preguntarle qué podrían ver los nostálgicos que se sienten perdidos después del último capítulo. "No tiene nada que ver, pero mi serie favorita es A dos metros bajo tierra. Tiene ya unos años y seguro que tiene más defectos de los que recuerdo pero en su momento me flipó su mezcla de drama y humor negro, negrísimo", nos contesta Natalia, aunque no sabemos si será suficiente para que David cambie sus hábitos seriéfilos de antes de irse a dormir.