7 señales que demuestran que estás pillado hasta las trancas

Te notas algo en el estómago pero no sabes bien qué es. Parecen mariposas pero no estás seguro. Hablas con tus amigos, hablas con tus amigas, con tu familia, con tu prima, con tus compañeros de universidad... No sabes qué te está pasando porque has pasado por aquí muchas veces pero ahora parece diferente. ¿No será que te está empezando a gustar un poquito más de lo normal y te estás poniendo nerviosete? Por si tienes dudas, este es un pequeño manual que te hará saber hasta qué punto empiezas a estar enfermamente pillado. Si cumples 5 de al menos 7 de estas señales, estás perdido. 

1. Aceptas sus faltas de ortografía

Tú que eres de poner interrogantes a inicio y final de frase, que sabes perfectamente el valor de la hache intercalada y que hace muchos años que te sacaste el título oficial que te pone primero en diferenciar entre el a ver y el haber. A ti que te encantaban los dictados en clase porque eres un friki de la ortografía, de repente te encuentras recibiendo mensajes que dejarían ciego a cualquiera del dolor y aceptando, sumisamente, que lo que estás viendo con tus ojos es intolerable.

Estás enamorado cuando te escriben un 'te dejastes los calzoncillos en mi casa' o un 'me besastes tan bien que cuando lo recuerdo me pongo'  y aun así te parece la frase más bonita del mundo. Pero te aviso, esto es solo al principio. Luego lo que parecía bonito empezará a resultarte un poco patético y lo siento pero acabarás  viajando al corazón de algún licenciadx en literatura.


2. Su música, tu música

Da igual que seas de Bisbal o de rancheras, si conoces a alguien que te envía canciones de grupos raros de cojones en breve te descubrirás haciendo listas de Spotify con todas sus sugerencias. Hardrock, heavy metal, pachangueo, punk o rap del sucio. Tú bien en tu Master de sinpersonalidad. 


3. No paras con las frasecitas célebres en Facebook

Claro, ahora que estás enamorado quieres gritarlo alto y fuerte porque tu nuevo acompañante es genial y mola mucho. Y la estrategia de cambio de fotito de perfil pasa también por redecorar tu muro con frases maravillosas que, ya que estamos y si se nos permite la sinceridad, solo te importan a ti. 


5. Una palabra suya bastará para sanarte

Vamos, que las notificaciones en rojo de tu Whatsapp ahora son como pequeñas microdosis de LSD sin las que ya casi no puedes vivir. Te has vuelto un yonki, un drogadicto de los mensajes y miras la pantalla de tu smartphone una media de trescientas setenta y cinco veces al día para ver si hay algo. Lo peor de todo es que es probable que aún ni os hayáis rozado. Ten cuidado, que luego vienen las sorpresas. 


6. Todo el día erre que erre con lo mismo

Todo te recuerda a esa nueva persona que viaja contigo de la mano. Un color, un olor, una flor, una mierda con forma de corazón en el parque. De repente encuentras una asociación para todo y crees que seguramente son las señales del destino, pero no, la única señal que está clara en todo esto es que te estás volviendo medio imbécil y repites tanto las mismas historias que al final tus amigos van a denunciarte por insoportable, cargante, incómodo, pesado. 


7. Haces cosas estúpidas que no tienen ningún sentido

Por ejemplo, pruebas tu apellido con el suyo para ver cómo quedaría en vuestros futuros hijos. 

¿Qué, cómo te ves? ¿Preocupante, no? Que tengas suerte.