7 lugares mágicos a los que todos los jóvenes deberíamos ir

Viajar. Al otro lado del mundo, a cincuenta kilómetros de casa; cerca o lejos, pero viajar. Solo, acompañado, con cicatrices o sin ellas, con heridas pero con tiritas, con emociones, con pasiones, vibrando a cada movimiento. Porque cuando uno es joven tiene pies en lugar de raíces, y porque una vez ya lo dijo García Márquez: "viajar es vestirse de loco".  Y uno está loco en la medida que hace las cosas diferentes, que se deshace de los presentes aburridos y se lanza al vacío de las cosas nuevas porque sabe que tiene que vivirlas. Así que ya lo sabes: si ves estos lugares y emociona pensarlo, imagínate hacerlo.

1. Positano, Italia

Algo especial debe tener Positano que todo aquel que lo pisa se deja allí una parte de él. Situado en la costa Amalfitana en Italia, los colores anaranjados en sinergia con los verdes intensos de sus montañas le hacen convertirse en uno de los pueblos más románticos de Italia. Un vino blanco en una de sus calitas escondidas, un recorrido en coche por alguno de sus pintorescos pueblecitos y una foto en la parte alta. Empezar a vivir es recorrer Positano y no querer irse de allí nunca.


2. Ruta 66, a lo Jack Kerouac

Que levante la mano quien no quiera subirse a un coche, recorrer sus más de 3.000 kilómetros haciendo paradas en hostales de carretera, durmiendo entre gasolineras y pisando los ocho estados que atraviesa. Que dé un paso hacia adelante quien no haya sentido que sus venas tienen sangre de cañón del Colorado. La Ruta 66 es una experiencia mágica para recorrer en moto o en coche, pero un viajazo con el que todos soñamos.


 3. Mürren, Suiza

Si os decimos que hay que visitar Suiza al menos una vez en la vida, es porque hay que visitarla y no se puede decir más. Claro que de toda la belleza global que alberga este país hay aldeas desconocidas que de verlas podrían dejarte sin habla. Mürren es una de ellas. Y lo es porque desde allí puede admirarse una de las montañas más famosas del país como es el Eiger, y también porque la arquitectura y las callecitas empedradas llenas de verde te invitan a vivir un cuento en el que comer chocolate y disfrutar del encanto de un maravilloso y único pueblo de montaña. ¿Te imaginas una cervecita aquí? Brutal.


 4. Cesky Krumlov, República Checa

Su centro histórico está nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y sus callejones imposibles de piedra adoquinada con su precioso castillo en el centro te envuelven en el estilo medieval de esta población. De ambiente bohemio, cualquier artista podría desarrollar aquí la obra más importante de su vida. Es inspiración y vibración y sus plazas abrazan a cualquiera que se deje hacerlo.


 5. Bieno, Italia

Llegar a Bieno es complicado, pero no es imposible. Igual que es necesaria una ruta por el Sur de Italia, también lo es y a partes iguales otra por su precioso norte. Las montañas kilométricas que apuntan al cielo, con sus picos de color rosado pálido pero llenos de vida y sus carreteras imposibles que marean solo de pensarlas, convierten el norte de Italia en un lugar en el que hay que disfrutar tomando un cafelatte. Entre sus pueblos más especiales está Bieno, cerca de Trentino. Una población minúscula pero con gente amable y una pizzería donde probarás la mejor pasta de tu vida, el mejor prosciutto y el "buona sera, ragazzi!", que te sabrá a gloria.


 6. Vega del Castillo, Zamora

El lugar de los primeros amores, y de los últimos. Dicen que si alguna vez estuviste ahí, nunca más pudiste volver a ser el mismo. Será porque desde cualquier punto de este pequeño pueblo de Zamora se ve montaña, porque las gaitas se escuchan mientras duermes o porque cuentan que la gente te acoge desde sus casas para invitarte a un chupito de orujo y continuar la fiesta. Vega del Castillo es verde y oxígeno, es paisajes ocultos y besos al aire. Un entramado de historias que te invitan a encontrarte con uno de los lugares más bellos que tiene España. Y donde además no hay cobertura. Welcome disconnected people.


 7. Rauma, Finlandia

O el pueblo de los interminables colores. Destaca por su presentación llena de viveza y porque es uno de los ejemplos de ciudad idealmente conservada. Se trata de una joya histórica, también nombrada Patrimonio de la Humanidad, que cuenta con sus casas de maderas típicas de Finlandia pero con dos añadidos: los colores de las edificaciones que impregnan la costa báltica y el mundo artista de diseñadores jóvenes que hay en él.

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¿Por qué quedarse en casa pudiendo vivir mil aventuras?