5 campañas antidroga con las que dan ganas de decir 'sí quiero'

Una rayita de coca igual tampoco viene tan mal... 

De la misma forma que algunos sabemos reconocer cómo de imbécil es alguien solo con un 'hola', también podemos intuir, de un solo vistazo, cómo de brutal o no es un anuncio de publicidad.  En las campañas antidrogas expuestas a continuación nos adentraremos en el maravilloso pero caótico mundo de la publicidad  para descubrir que, aunque a veces la intención es buena, el resultado no lo es tanto. Pasen y vean, aquí hay pan, circo y mitsubishis para todos. 

1. ¿Hay trenes que es mejor no coger?

Análisis: potente, fuerte y con un mensaje claro. La poesía en una gráfica publicitaria contra las drogas no es común, sin embargo aquí le pusieron toda la literatura del mundo para que el concepto se hiciera fuerte. En cambio, vaya, dos trenes ahí expuestos de cocaína y marihuana...  ¿en qué estaban pensando? Si es que las rayas están tan perfectas que dan ganas de prepararse una igual en casa.

Nivel de sensibilización: frío, frío.

Ganas que dan de chutarse tras verla: 7/10

Resultado: ¿que no voy a coger ese tren? Los cojones.


2. El día que la raya gigante de coca dominó el mundo

Análisis: similar al anterior. Aquí los creativos publicitarios pensaron la idea y luego se desmayaron de tanta creatividad junta. Si es que, joder, ya solo la tipografía invita a dejarlo todo y buscar la discoteca más cercana donde encontrar un gramo. La raya es tan larga que podría ganar el Récord Guiness por dar la vuelta al mundo, y el intento de explorar alternativas emocionales con ese "con cada gramo, 60% más de sufrimiento para tu pareja" es un fail muy grande.

Nivel de sensibilización: absolutamente bajo mínimos.

Ganas que dan de chutarse tras verla: 7/10

Resultado: sí, quiero.


3. A tope, sin drogas

Análisis:  ¿El grupo de abajo no son los PXXR GVNG de jóvenes? Decid de verdad si el chico de la camiseta azul no tiene pinta de fumar porros. Analicemos: sostiene su codo sobre una línea imaginaria que solo ve él mismo. Primer indicio claro de que sufre alucinaciones por haberle dado al canuto en exceso. Segundo, y lo más grave: su camiseta contiene un dibujo oculto y es un gramo de coca abstracto repartido entre la tela. ¿Casualidad? Permíteme la duda. 

Nivel de sensibilización: patético.

Ganas que dan de chutarse tras verla: 6/10

Resultado: disculpa, ¿a cuánto vendes el huevo?


4. Te invitamos a decir sí

Análisis: El preferido. Los colores vivos, la imagen comprada de shutterstock, la coherencia del mensaje. Todo indica que el subidón está servido. Que más que replantearte tu vida para ver si esto se te está yendo de las manos, el tío con las manos levantadas buscando el cielo es la mejor metáfora que he visto hasta el momento. ¿No podría ser este un flyer de cualquier discoteca de Ibiza?

Nivel de sensibilización: bajo cero.

Ganas de chutarse tras verla: 9/10

Resultado: 7 de cada 10 personas se hicieron un porro al verla.


5. Deja la droga, pero déjala en mi casa

Análisis: todo el mundo sabe, y esto no lo hemos aprendido en las películas, que hay que huir de cualquier baño con ladrillos blancos y negros. No hace falta ser un genio para saber que por ese baño han pasado Macaulay Culkin, Maradona y Belén Esteban, y que cualquiera en su sano juicio caga antes en la calle que en un tugurio así. Además, esa chica que te mira y te señala inquieta mucho. Lejos de sensibilizar, lo que parece que ocurre es que te señale y te diga: eh, tú, aquí hay tema. ¿Rayita?

Nivel de sensibilización: terrible.

Ganas que dan de chutarse tras verla: 10/10

Resultado: Pipi, paga la coca. Primer aviso.

"Y no nos dejes caer en la tentación,

mas líbranos del mal. Amén".