10 pelis que muestran la cruda e imperfecta realidad del sexo

Si estás cansado de ver revolcones perfectos y orgasmos sincronizados, estás de suerte: ha surgido una nueva generación de cineastas que quiere retratar el placer sexual tal y como es: complejo, diverso, inabarcable y absolutamente imperfecto

Mi educación sexual —más allá de la charla anual del instituto en el que nos enseñaban a colocar un condón en un falo de madera que pondría nuestras expectativas dimensionales por las nubes— fue cimentada básicamente por el cine y la televisión. Nada de conversaciones parentales, por suerte o por desgracia, y mucho menos confesiones con mis amigas, al menos en términos realistas. Así pues, todas mis aproximaciones al sexo antes de empezar a practicarlo fueron gracias al programa de divulgación sexual Dos Rombos que se emitía a las tantas en La 2 y en el que Lorena Berdún se encargaba de decirnos “que el sexo es para disfrutar”. Y tanto. También supuso un antes y un después en mi adolescencia ver cómo Francesca Neri dejaba que su amante le afeitase la vagina antes de hacerle el amor. Estaba viendo sin saberlo Las edades de Lulú y ahí empezó mi relación con un Bigas Luna que refleja como pocos las historias de deseo y perversión.

Pero si ponemos como espejo al cine y las series de televisión, en el que solo vemos polvos de ensueño y orgasmos sincronizados, lo único que vamos a conseguir en sentirnos como bichos raros. Decía Ettore Scola que “el cine es un espejo pintado”, y es que refleja una realidad que no es del todo cierta. Y por eso nos gusta. Pero en cuanto a cómo retrata el sexo y la sexualidad, flaco favor nos ha hecho. Siempre se le replica a la industria del porno aquello de mostrar una visión del sexo poco realista, pero poco se habla del cine y la televisión, que hacen exactamente lo mismo, pero todo lo contrario. Afortunadamente parece que en los últimos tiempos estamos presenciando un cambio en lo que a hablar de sexo se refiere. A continuación, te mostramos 10 series, películas y documentales que muestran el sexo tal y como es: complejo, diverso, inabarcable y absolutamente imperfecto.

Pure (2019), Aneil Karia

La grandeza de Pure radica en la forma en que ha conseguido reflejar y hablar de una situación tan compleja como incómoda. Si ya de por sí al cine y a la televisión le cuesta hablar de sexo sin sacarle brillo, relacionarlo con los problemas de salud mental es una batalla todavía sin librar. Esta serie, basada en la novela autobiográfica de Rose Cartwright, nos presenta a una protagonista sobrepasada por un TOC obsesivo que la atormenta a todas horas. Desde los diez años, Marnie experimenta pensamientos intrusivos de carácter sexual en los que se imagina, entre otras cosas, a todo el mundo desnudo o a ella misma haciéndole un cunnilingus a su madre.

Un tema peliagudo que puede servir de mucha ayuda a todos aquellos que están lidiando con este tipo de trastorno y lo llevan en silencio por miedo al juicio y al rechazo. El toque de comedia hace que este tipo de problema se vea desde otra perspectiva, muy necesaria por otro lado, aunque es una pena que a medida que avanza la trama el tema de la salud mental quede relegado a un segundo plano anecdótico. 

Venus: confesiones desnudas (2016), Mette Carla Albrechtsen y Lea Glob

Este proyecto de las danesas Mette Carla Albrechtsen y Lea Glob nació con la intención de realizar un film erótico, pero haciendo el casting descubrieron en él algo mucho más interesante. Venus: confesiones desnudas, muestra una especie de confesionario donde varias mujeres hablan de sus fantasías, sus deseos y sus frustraciones en el sexo, defendiendo la idea de que, en esto del placer carnal, cada persona es un universo distinto. Muy útil si tienes alguna que otra cuestión que no te atreves a hablar con nadie.

Adult Material (2020), Dawn Shadforth

Interesante propuesta en la que se aborda la industria del porno desde otra perspectiva, una menos idealizada y simplista y más oscura y decadente. Adult Material nos presenta a Hailey Burrows y Jolene Dollar, dos nombres para la misma mujer, madre de tres hijos y estrella del porno. Pero lejos de sermonearnos sobre todo lo malo que hay en la industria, que lo hay, este proyecto de la directora Dawn Shadforth y la guionista Lucy Kirkwood quiere despojarse del glamour y los estereotipos del porno y mostrar sin prejuicios ni condescendencia el oficio de actriz de cine para adultos.

A lo largo de sus cuatro capítulos, toca temas tan insondables como el consentimiento, el deseo en el matrimonio, la maternidad, el papel de la mujer en la industria y cómo es hacerte mayor en ella y los obstáculos sociales a los que te enfrentas cuando pagas el colegio privado de tu hija con el dinero que ganas como trabajadora sexual. Adult material consigue sortear los clichés y los arquetipos que rodean al porno, pero sobre todo es necesaria porque lanza cuestiones sobre hasta qué punto tenemos poder sobre nuestro cuerpo y sobre el uso que hacemos de él. 

It felt like love (2013), Elizza Hittman

En esta lista no podía faltar un coming of age, aunque en este caso se presenta una historia oscura de deseo y obsesión. Porque el sexo a veces tiene un poco de eso, de perdición, de posesividad y de urgencia. Porque desear es un arte ya de por sí complejo, y no pocas veces lo confundimos con amor. It felt like love sigue la iniciación en el sexo de Lila, que anhela disfrutar de una vida sexual sin ataduras, donde pueda hacer realidad sus fantasías más profundas. Encontrará en Sammy, un universitario mayor que ella, su fuente de experimentación, pero también aprenderá que convertirse en objeto de deseo no basta para conseguir retener a un hombre.

Sex (2020), Clara Mendes

Serie danesa hecha por y para la Generación Z: capítulos de 15 minutos en los que se trata la sexualidad y las relaciones de una forma natural y sin tapujos. Relaciones, por supuesto, imperfectas. Cathrine es una joven de 20 años frustrada por llevar cuatro conviviendo con su pareja sin apenas tener sexo. Su confusión se multiplica cuando besa a su compañera de trabajo, Selma, que le hace descubrir el verdadero juego del deseo y la seducción. Cathrine tendrá que descubrirse a sí misma y tener el coraje de romper una relación agradable y cómoda pero totalmente insatisfactoria. Seguro que más de uno se sentirá identificado.

La doncella (2016), Park Chan-wook 

Hay una infinidad de cosas que hacen que La doncella sea una película excelente más allá de la fuerte pulsión sexual que la inunda. Aun así, es interesante el punto de vista desde el que se aborda la historia y cómo retrata una relación lésbica más allá del cliché gratuito. Aquí Chan-work huye de lo explícito para presentarnos un virtuoso juego de seducción que nos enseña que el placer se estimula mejor desde el erotismo que del fútil morbo carnal.

The bisexual (2018), Desiree Akhavan

Otra serie de autor creada, dirigida y protagonizada por Desiree Akhavan, ganadora en Sundance por The Miseducation of Cameron Post. En The Bisexual no hablaremos tanto de sexo como de sexualidad, y cómo una mujer empieza a experimentar con hombres después de estar una década con una mujer. Leila tendrá que enfrentarse a los juicios de sus amigas lesbianas tras salir del armario de la bisexualidad, y a sus propios prejuicios sobre el tema. Porque, aunque sabe perfectamente que se siente atraída por ambos géneros, sigue rechazando esa etiqueta por ser considerada una “fase” o un “autoengaño”. Interesante reflexión sobre la invisibilidad del colectivo bisexual, muchas veces rechazado tanto dentro del colectivo LGBT como fuera de él, y una interesante partitura de una mujer treintañera que, lejos de encontrar respuestas, abre muchas cuestiones de si la vida que estamos viviendo es la que verdaderamente queremos vivir. 

Mi nombre es Clítoris (2019), Daphné Leblond

Al igual que Venus: confesiones desnudas, este documental realizado por Daphné Leblond y Lisa Billuart Bonet pone ante una cámara a 12 chicas de entre 20 y 30 años para hablar de sus experiencias sexuales. Aunque en este caso, el humor hace de salvoconducto para entrar en temas tabú de los que pocas veces se habla con sinceridad, y coloca en el foco de la conversación al epicentro del placer femenino: el clítoris, tantas veces olvidado y otras tantas incomprendido. Entre otras cosas, a las participantes se les pide que dibujen dicho órgano, y no tardamos en darnos cuenta de lo poco que sabemos de él. Un proyecto desenfadado que deberían proyectar en los institutos de todo el mundo

Antiporno (2016), Sion Sono 

Esta película nipona es un homenaje al Roman Porno, género erótico que se popularizó en Japón en los años 70. Sion Sono firma su cinta más disruptiva en la que una popular artista contemporánea vive una relación sexualmente tóxica con su asistente. Una relación que se mueve entre la realidad y la ficción, pues no es sino parte de un proyecto fílmico que están rodando. A través del recurso metalingüístico, se trata la sexualidad femenina denunciando la cosificación pero deshaciéndose de discursos baratos y falacias habituales. Sin duda una historia que intenta discernir el verdadero significado de la libertad sexual dejando a un lado lo políticamente correcto.

Wetlands (2013), David Wnendt

Prepárate para ver esta película porque Wetlands deja la sutileza a un lado. David Wdnendt nos presenta aquí a una joven totalmente desinhibida que no cree en la higiene corporal y que tiene una febril obsesión por masturbarse con verduras. Todo se vuelve interesante cuando, después de un profundo corte en su entrepierna al afeitarse, Helen se ve obligada a ingresar en el hospital para ser operada. Allí intenta seducir a su enfermero y mostrará sin pelos en la lengua su particular versión sobre el sexo y el olor corporal. Lo cierto es que Wetlands ha recibido críticas de todo tipo, pero sin duda es una propuesta diferente que abre el tema de cómo concebimos nuestro cuerpo y cómo nos relacionamos con él.