El ultraderechista húngaro en la orgía gay no es homófobo por ser un reprimido

Y sí, el argumento tan repetido estos días de “los que odian a los gais son homosexuales en el armario” es muy nocivo

Todo empezó con la noticia de que la policía había descubierto una orgía en Bruselas. Fueron a desmantelarla, porque eran unas 25 personas sin medidas de seguridad por el covid (obviamente, era un gang bang en un local de cruising, poca distancia social y mascarillas habían). La noticia seguía con más detalles jugosos: en ella, estaban participando diplomáticos y un eurodiputado, que huyó por la ventana cuando llegaron las autoridades. La primera hipótesis fue que huía para que no pillasen a una figura pública saltándose las medidas sanitarias en medio de la pandemia, una negligencia.

Sin embargo, cuando se reveló el nombre del eurodiputado, se entendió su reacción. Era József Szájer, miembro destacado del partido ultraderechista y homófobo del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, y marido de una jueza del Tribunal Constitucional de Hungría. Además, es uno de los redactores de la Constitución de 2011, que explicita el matrimonio como una unión de un hombre y una mujer, negando el derecho a los matrimonios igualitarios. A medida que fueron saliendo nuevas informaciones (la orgía se organizó a través de una app, no había condones, eran todos activos y un pasivo, era una fiesta recurrente, había otras similares en la ciudad, era una versión “reducida” ya que normalmente invitaban a 100 personas, y decenas de detalles morbosos más), el eurodiputado se vio obligado a pedir disculpas públicas a sus votantes, partido y familia, además de renunciar a su cargo. 

La noticia se hizo viral (tenía todos los ingredientes para serlo) y salieron muchas opiniones. Estaban aquellos que denunciaban la hipocresía de Szájer, otros que se compadecían de él (“cómo debe de odiarse a sí mismo para ser tan homófobo a pesar de sentirse atraído sexualmente hacia los hombres”, decía un usuario de Twitter), y otros que repetían el mantra de “los homófobos son homosexuales reprimidos”.

Tristemente, esta última línea de pensamiento es alarmantemente común en Twitter, Facebook y programas de opinión. Pero argumentos como “no hay más homófobo que el gay reprimido”, aunque, en teoría, se digan para ayudar a reducir el estigma de la comunidad queer, son muy nocivos, especialmente porque ponen la óptica de la violencia homófoba en los propios gais, a los cuales acusa de ser víctimas y a la vez verdugos. ¿De verdad es necesario culpar a los propios gais que por mil causas no se han aceptado de ser los promotores de la violencia que sufren los que están fuera del armario? Es echar balones fuera, es quitarle la responsabilidad al sistema heterocéntrico y patriarcal, dejando como un problema interno del colectivo el remediar estas violencias.

Y sí, hay gais que promueven el odio a los gais. Szájer es un ejemplo. Pero él, también es víctima. Es triste que haya homosexuales (o bisexuales) que, de tal nivel que sienten de odio hacia sí mismos, se vuelven homófobos. Pero “no hay más homófobo que un gay reprimido” no es la respuesta que dar a estas situaciones. La ultraderecha no está compuesta por gais reprimidos. El patriarcado no lo lideran gais reprimidos. El heterocentrismo no es culpa de gais reprimidos. La violencia que sufrimos no es culpa de gais es reprimidos. Es el sistema de privilegio heterosexual, al cual los “aliados” que sueltan estas frases están beneficiando, ya que exonera la culpa heterosexual y responsabiliza al propio colectivo víctima de las violencias.