Uğur Gallenkuş, el fotógrafo que saca el lado oscuro de todos tus beneficios

"Turquía es la puerta entre dos mundos, y por eso he querido reflejar las injustas diferencias entre Occidente y Oriente", explica el fotógrafo de Istanbul Uğur Gallenkuş

Turquía siempre se ha visto como una puerta entre dos mundos. Entre Asia y Europa, entre las monarquías cristianas y la cultura árabe, entre occidente y el mundo islámico. Esta ubicación la coloca en medio de muchos conflictos: desde la guerra de Siria y el Estado Islámico picando a sus puertas, hasta la crisis y el tráfico de refugiados que lo cruzan para llegar a Europa, como los límites donde la Unión Europea envía aquellos que no quiere en sus fronteras. Asustado por la facilidad con la que conviven estos dos mundos y cómo de ciegos nos mostramos ante estas realidades, el fotógrafo Uğur Gallenkuş inició un interesante proyecto denuncia.

Su galería, disponible en Instagram, siempre está compuesta por la misma tipología de imágenes: dos fotografías que combinan a la perfección y que denuncian la opulencia de unos y la dramática situación de otros. Casas de lujo contrapuestas a ciudades devastadas, escuelas privadas contra aulas arruinadas, cultura pop contra represión popular. Un collage que, “a pesar de ser duro, es necesario para visibilizar que el mundo está mal repartido, aunque nos olvidemos”, explica el autor al portal digital My Modern Met.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Para Gallenkuş, lo más importante es causar impresión en el espectador. Que entienda que mientras vivimos en pacíficas sociedades del hiperconsumo, hay personas que luchan por sobrevivir de forma diaria. Y, aunque gran parte de las imágenes se centran en contraponer excesos de Occidente contra injusticias en áreas en guerra (por ejemplo, comparando un centro comercial de Londres en Navidad con una marcha de refugiados), también enseña injusticias en los países “ricos”, como violencia policial contra personas racializadas o pobres incapaces de llegar a final de mes y optar a esos privilegios y comodidades que la vida capitalista tiene reservados a una minoría.

No obstante, su mirada no se pone en culpar a los individuos concretos. Es decir, no es porque tú celebres la Navidad que hay refugiados. Su obra no debe leerse de forma tan banal, simplista y demagógica. Tú tienes derecho a disfrutar de tu vida, al igual que tus problemas son problemas igual aunque haya gente sufriendo más que tú. Lo que busca es que te des cuenta de tus privilegios y actúes políticamente para sofocar las injusticias en todo el mundo.

“Los problemas del este y oeste son causados por los gobiernos, no por la sociedad. Lo importante es la paz y libertad entre todas las personas y naciones del mundo. Lo importante es que seamos buenas personas”, recuerda. Y por eso, nos recuerda constantemente todo lo malo que presencia en los medios. Porque es lo mínimo en pos de lograr la justicia universal: ser siempre combativos y críticos contra los sistemas que perpetúan los privilegios dentro y fuera de nuestras fronteras nacionales.