Salieron a jugar con los peores insultos racistas que han escuchado en sus camisetas

El racismo es constante desde las gradas y dentro del campo, y va desde los campos aficionados hasta la primera división

“Mono”, “sin papeles”, “sudaca”, “morenito”, “escoria”, “inmigrante”, “esclavo”, “gorila”, “negrata”. Son algunos de los insultos que diariamente reciben los futbolistas racializados. Por eso, como acción reivindicativa, el equipo de fútbol de Jerez de la Frontera (Cádiz) Alma de África, el club con más inmigrantes de España para un total de 12 nacionalidades, cambió su equipación para visibilizar estas vejaciones que tienen que sufrir en el campo.

Según el club, que milita en la 2ª división andaluza, todas las palabras que imprimieron sobre sus camisetas son las que constantemente se escuchan en las gradas, epicentro de la violencia verbal en los partidos de fútbol. "Los insultos son palabras, pero esas palabras muchas veces duelen. Quisimos decir basta", denuncian los jugadores. Los calificativos, con clara intención discriminatoria, se aprovechan siempre del racismo para canalizar la frustración de una derrota, sin pensar en las consecuencias psicológicas posteriores en la persona que los recibe.

Pero estos episodios racistas no solo los han vivido los jugadores del Alma de África. La discriminación racial es endémica en el fútbol y se vive indistintamente en todas las divisiones. En primera división, en los campos de élite y las ligas de más alto nivel, el racismo también persiste. Probablemente todo el mundo recuerda cuando la afición del Villarreal lanzó al exbarcelonista Dani Alves un plátano para llamarlo ‘gorila’ cuando estaba tirando de córner. “Qué pena ver que un ignorante es capaz de algo tan lamentable. No cabe en el mundo del deporte y menos en nuestra casa. #NoAlRacismo”, tuiteaba el Villarreal tras el partido.

No era la primera vez que Alves denunciaba el racismo en el fútbol. Según aseguraba, su compañero Neymar también sufrió muchos insultos por su color de piel. Al igual que ellos, la mayoría de futbolistas racializados aseguran que han vivido el racismo. Por ejemplo, a principios de año, Moise Kean, jugador de la Juventus, se plantó ante los aficionados del Cagliari tras marcar un gol por los constantes insultos racistas. Raheem Sterling, futbolista jamaicano del Manchester City, lo mismo.

El racismo no solo se esconde en las gradas. Hay muchos futbolistas que se han quejado por recibir insultos directamente en el campo por parte de otros compañeros futbolistas. Por ejemplo, el colombiano Jefferson Lerma asegura que el español Iago Aspas le dijo “negro de mierda”. O que, según Patrice Evra, Luis Suárez le dijo “no hablo con negros”. También el afrocolombiano Hugo Rodallega fue expulsado por reaccionar mal cuando el turco Yakup Kayis le gritó “fucking black”.

No solo perdura la lacra del racismo en los campos de fútbol. Como nos explicaba la árbitra Andrea Zarzuela, el machismo también es un problema. En un partido le gritaron “¡vete a fregar!”, “tú eres una mujer, qué coño haces aquí” y “¡vuélvete a la cocina!” en un partido de juveniles en Cádiz. Algo que cree que es “una pena”, porque al final el fútbol acaba con una imagen enturbiada por estos episodios racistas y machistas que eclipsan la belleza del deporte con más seguidores del mundo.