La renta mínima no es una ‘paguita’, es una cuestión de dignidad

España está al límite de deuda pública, pero después de la cuarentena, es imprescindible que todo el mundo tenga un ingreso asegurado, por mínimo que sea

La página de la renta mínima universal, que puede pedirse a partir de este lunes, acumula 20 millones de visitas en los últimos días. Hay MUCHA gente pendiente de una ayuda que salvará a muchas familias de la extrema pobreza, pero hay que tenerlo claro desde el principio: no sirve para quienes tengan un trabajo a jornada completa, propiedades u otro tipo de ingresos. Los requisitos para pedirla son restrictivos porque el objetivo de esta ayuda es, precisamente, llegar a quienes más lo necesitan: se trata de un ingreso mínimo de 462 euros por una persona sola, más 139 euros por cada familiar hasta llegar a los 1.015 euros en hogares con cinco miembros, según RTVE, cifras que las comunidades autónomas podrán aumentar en función de sus propios requisitos y posibilidades.

El gobierno calcula que unas 850.000 familias podrán solicitar la ayuda, es decir, 2,3 millones de personas, que no tiene límite en el tiempo y que está pensada para poder ser combinada con "trabajillos" siempre que los ingresos no lleguen a esos 462 euros mensuales y que los beneficiarios hagan la declaración de la renta. Para poder optar a este sistema, tienes que tener entre 23 y 65 años (no está contemplada para estudiantes), haber cotizado al menos 12 meses (no necesariamente seguidos), llevar un año en España y tener ingresos inferiores a esta cifra. Los requisitos se flexibilizan si la solicitante es una mujer víctima de violencia de género, violencia sexual o trata.

Luego, aunque no llegues al mínimo, sí que se te va a exigir hacer la declaración de la renta para intentar sistematizar esos empleos informales que se realizan por horas o de forma puntual y que el Gobierno entiende que podrían ayudar a las familias beneficiarias a complementar sus ingresos. En comunidades autónomas ricas como el País Vasco o Navarra, la renta mínima será superior que en Andalucía o Canarias. Por ejemplo, la renta vasca empieza en los 693 euros.

Gasto público

La renta mínima universal es una apuesta en un momento en que la pandemia del coronavirus ha disparado el paro, especialmente el juvenil. El Gobierno calcula que esta ayuda supondrá a las arcas públicas unos 3.000 millones de euros anuales en una situación de deuda pública ya crítica, pero las experiencias en otros países permiten que, como mínimo, tengamos derecho a dudar que puede tener resultados positivos. En Finlandia, por ejemplo, un experimento llevado a cabo entre 2017 y 2018, demostró que las personas con un ingreso base garantizado podían dedicarse mejor a formarse y buscar trabajo que quienes viven al día agobiados por qué van a comer o cómo van a pagar el alquiler.

España está ahora ante una situación delicada, pero después de tantos años con un paro de dos dígitos sumado al golpe que ha dado la pandemia a las personas más vulnerables, hay que probar alternativas. Ojalá que la renta mínima sirva para que nadie quede al margen y para que vivamos en una sociedad más justa.

CN