¿Realmente estamos preparados para salir a correr?

Las imágenes de las familias invadiendo la playa este fin de semana y la experiencia de Paris hacen pensar que el próximo 2 de mayo las calles se van a llenar de irresponsables

Tras 44 días de confinamiento por fin se abrieron las restricciones a la salida de los niños menores de 14 años y las familias de papi, mami y los nenes salieron en marabunta. El paseo marítimo de Barcelona llenito, padres conversando en corrillos sin ninguna protección y hasta pachanguitas de fútbol en parques de Madrid. Si bien es cierto que las acumulaciones de personas fueron muy puntuales y que muchas de las fotografías de la prensa estaban hechas con teleobjetivos (que aplastan la perspectiva haciendo que los objetos parezcan más cercanos de lo que realmente están) y muy mala leche, ante las imágenes del primer día de desconfinamiento para los niños mucha gente se pregunta si somos unos irresponsables y no merecemos salir de casa hasta el verano. En el hervidero Twitter las palabras más repetidas desde el domingo son 'irresponsables', 'subnormales', 'país de pandereta' y 'niños en la calle'. Muy triste, la verdad. Unos y otros.

Las semanas en casa, la paranoia por un repunte bestia del brote y un nuevo confinamiento pesa demasiado y muchos se hacen cruces por lo que pasará cuando el próximo día 2 de mayo se permita el ejercicio al aire libre si la evolución de los contagios es favorable. Y la verdad es que hay motivos para, como mínimo, ponerse nerviositos. Un estudio de la Universidad Católica de Leuven (Bélgica) y la Politécnica de Eindhoven (Países Bajos) se hizo viral porque afirmaba que la distancia de 1,5 a 2 metros de separación entre las personas no sería suficiente para evitar contagios entre personas practicando actividades deportivas en la vía pública. Esto se debe principalmente a que esta distancia únicamente óptima entre personas que estén en parado o en condiciones de escaso viento.

El problema está en que cuando corres y cuando vas en bicicleta no solamente respiras más acelerado y expulsas muchas más partículas (esto también impide usar mascarillas porque se empapan y dejan de ser efectivas), sino que además creas una corriente de aire a tu alrededor conocida vulgarmente como rebufo que se come, literalmente, el que venga detrás tuyo o se cruce contigo. “Cuando un atleta atraviesa esa nube todavía puede impregnarse”, ha explicado el profesor en física y coautor del estudio, Bert Blocken, en declaraciones recogidas por El Confidencial. En base a los resultados del estudio, la distancia mínima de seguridad entre personas caminando debería ser de 4-5 metros y de 10 metros entre corredores y ciclistas.

Sin embargo, y para ser justos, las críticas a este estudio no se hicieron esperar y rápidamente muchos epidemiólogos ofrecieron una visión mucho menos alarmista que la de los físicos aclarando que los científicos no habían tomado en cuenta la carga viral que podría diseminar un corredor, por ejemplo. Al parecer, aunque a sus colegas les pudiera parecer que 363 partículas virales por mililitro era mucho, la realidad es que en el aire libre muchas de ellas acaban de disolverse al avanzar entre 6 y 8 pies de distancia, es decir, entre uno y dos metros. Además, un estudio japonés demostró que las posibilidades de contagio al aire libre son 18,7 veces menores que en un lugar cerrado con menor ventilación. Así que no se trata tanto de mantener distancias absurdas sino de evitar aglomeraciones de corredores en las que resulte imposible que ese ‘rebufo’ cargado de partículas sea absorbido por otra persona a menos de un mínimo de dos metros de distancia. 

Diferencias entre correr y pasear

Llegados a este punto cabe hacer memoria del experimento de París cuando la capital francesa permitió a principios de mes la salida de los runners entre las diez de la mañana y las siete de la tarde, siempre que realizasen su actividad en solitario y respetando las distancias de seguridad. Entre el amontonamiento de corredores, los que corrían en parejas y los que se pusieron el chandal para disimular y poder pasearse tranquilamente por los parques y calles de la ciudad, tuvieron que echar marcha atrás y endurecer fuertemente las restricciones al deporte físico. Eso sí, mantuvieron el derecho de practicar deporte porque entienden que su beneficio es potencialmente mayor que el perjuicio que pueda ocasionar, sobre todo si se hace de manera correcta. De hecho, solamente España e Italia han optado por prohibir toda actividad aunque ambas permiten liberarla a principios del mes próximo, eso sí, limitando el kilometraje y la duración de la actividad a una hora y en un radio de un kilómetro. 

Nadie duda de los efectos beneficiosos que tiene la actividad física a todos los niveles (incluso en la salud mental) y que necesitamos salir ya, pero es que la duda sobre si estamos preparados para realizar deporte de manera responsable es más que razonable. “Ya verás el día 2 de mayo de repente todos seremos runners”, es una frase que seguramente ha aparecido en tus grupos de WhatsApp en los últimos días y muchos ya se temen escenas dantescas. ¿Será peor el remedio que la enfermedad?, ¿estaremos a la altura? De momento, y visto lo visto ayer con la salida de los niños, cuesta creer que los parques de Madrid o el paseo marítimo de Barcelona no se convertirán en el escenario de la maratón. Recuerda que el día 2 estarán permitidos los paseos, así que no tienes que disfrazarte ni entorpecer a los deportistas si solo quieres estirar las piernas. 

Como siempre, las personas responsables, los atletas de élite (cuya profesión es precisamente la actividad física) y los verdaderos corredores, los que no se perdían un día en todo el año y por responsabilidad han tenido que renunciar a su pasión, son los que sufrirán la lluvia de críticas que caerá sobre todos cuando las imágenes de las imprudencias comiencen a inundar las redes. Como hemos visto en el estudio, nos guste o no salir a correr o andar en bici requiere de mucha más responsabilidad que simplemente salir a sentarte en el parque, así que si sales a correr hazlo en serio y respetando las distancias de seguridad. Si no, apártate de las zonas de deporte.

Esperemos que al menos los científicos japoneses tengan mucha más razón que sus colegas belgas y holandeses y no tengamos que lamentar otro repunte bestia de la enfermedad porque tras mes y medio de confinamiento, 23.000 muertos y millones de personas que van a perder su trabajo cualquier paso atrás puede acabar con la esperanza de cualquiera. El virus ha sido una grandísima putada y está comenzando a deteriorar la cohesión social, pero todavía estamos a tiempo de demostrar que con responsabilidad y respetando las distancias es posible recuperar nuestras vidas, nuestra salud y, sobre todo, nuestra libertad. 

CN